Problemas de rodillas más comunes

Aunque son mucho menos visibles que las nuestras, los perros también tienen rodillas. Y como nosotros, también experimentan dolor y sufren lesiones en ellas con frecuencia. Por si no estás familiarizado, vamos a hablar de los problemas de rodillas más comunes.

Problemas de rodillas más comunes

Los problemas de rodillas más frecuentes

Las causas por las que aparecen los problemas de rodillas pueden ser varias. Por ejemplo, una lesión o una condición propia de estas. La dificultad para identificarlos es que al andar a cuatro patas, sufrir cojera en una de ellas no le impide seguir avanzando.

Es por este motivo que debemos prestar atención con regularidad a nuestro perro. Detectar las patologías con rapidez nos ayudará a ponerles tratamiento y evitar que el daño pueda ir a más, llegando a producir lesiones irreparables.

Los problemas de rodillas que más comúnmente aparecen en los perros son las roturas de los ligamentos cruzados y la luxación en la rótula. En las razas de pequeño tamaño suele darse esta última, mientras que las lesiones en los ligamentos aparecen más en los de gran tamaño, especialmente si padecen de sobrepeso.

Otros problemas de rodillas que también pueden aparecer son las lesiones en el menisco o los desgarros en el ligamento. Estas podemos encontrarlas en perros de cualquier tamaño, ya que se deben con frecuencia a golpes o a movimientos bruscos. La articulación de la rodilla es bastante inestable en comparación con otras partes del cuerpo.

Síntomas de los problemas de rodillas

Cada perro podrá mostrar una sintomatología diferente, pero a grandes rasgos, los más comunes son los que a continuación detallamos:

  • Avanza con la pierna levantada y no es capaz de apoyarla y cargarle peso

  • Cojea con la pierna que está afectada

  • Aparición de dolor de forma repentina mientras juega o realiza ejercicios

  • Inflamación en la rodilla

Si observamos que nuestro perro parece tener problemas de rodillas, conviene acudir al veterinario para que le realicen un diagnóstico completo.

Cómo tratar los problemas de rodillas

Dependiendo de los problemas de rodillas que se padezcan, el tratamiento variará. Si la lesión consiste en un desplazamiento de la rótula, esta podrá colocarse en su sitio empujándola. No obstante, es el veterinario quien debe hacerlo. Si se trata de una luxación grave, es posible que se necesite cirugía.

Los problemas de rodillas por desgarros o roturas en los ligamentos suelen implicar cirugía en la mayoría de los casos. En función de la gravedad y la edad del perro, el reposo puede bastar. Puesto que se trata de lesiones dolorosas, habrá que dar analgésicos para calmar el dolor y la inflamación.

Si ha habido inmovilidad o cirugía, será necesaria también la rehabilitación para la recuperación progresiva de la fuerza muscular y la movilidad. Es posible también que necesitemos algún vendaje especial.

En Ortocanis disponemos de una amplia gama de productos orientados al bienestar de los animales y su recuperación de lesiones o patologías.

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Cómo detectar la artrosis en los perros

Los animales funcionan de manera similar a las personas. Padecen enfermedades como nosotros, sus articulaciones se van degenerando con el paso de los años y se reduce su movilidad al tiempo que experimentan dolor. Hoy vamos a conocer cómo detectar la artrosis en los perros.

Cómo detectar la artrosis en los perros

Qué es la artrosis y cuándo aparece

Una articulación es la unión que existe entre los huesos y que nos permite movernos de la manera en que lo hacemos. Los extremos de aquellos están recubiertos por un cartílago protector, encargado de dar suavidad a los movimientos y de proteger de impactos.

Cuando este cartílago comienza a perderse o a debilitarse en su estructura, decimos que aparece la artrosis. Esta es, por tanto, una enfermedad crónica y degenerativa que afecta a las articulaciones, y que en algunos casos puede ser congénita. En consecuencia, aparece dolor y se va perdiendo la movilidad de forma progresiva. Estas son algunas claves para detectar la artrosis en los perros.

Tal y como le sucede a las personas que padecen esta enfermedad, los cambios en la meteorología generan malestar. Así, el frío, la humedad o las temperaturas muy elevadas agravan la sintomatología.

En perros de edad avanzada es frecuente que aparezca. Al contrario que en los perros jóvenes, el cartílago ha perdido nutrientes y disminuye el grosor y la flexibilidad. Sin embargo, los traumatismos o los golpes en las articulaciones pueden favorecer también su aparición. La diferencia al detectar la artrosis será que en un caso será general mientras que en el segundo será localizada.

Cómo podemos detectar la artrosis en nuestro perro

Sea joven o de edad avanzada, siempre debemos prestar atención a la movilidad de nuestro perro. Cualquier cambio que se perciba a tiempo será más fácil de corregir o de tratar que otro que se deja avanzar. Detectar la artrosis desde sus primeras fases nos ayudará a prolongar la movilidad del animal.

Problemas con las escaleras

Si tu perro ha comenzado a negarse a subir o bajar escaleras, es posible que acabes de detectar la artrosis. Este tipo de movimientos suponen un impulso o una carga del propio peso que, en el caso de padecer debilidad en las articulaciones, puede suponer un esfuerzo importante.

Encorvamiento

Otra forma de detectar la artrosis es por el encorvamiento. La reducción en los movimientos hace que sea costoso estirarse completamente. De este modo, las extremidades o la columna pueden comenzar a curvarse en exceso.

Falta de energía

Si llega la hora del paseo o le propones a tu perro jugar y ya no responde con la ilusión de antes, tienes ante ti otro síntoma para detectar la artrosis. Lo más probable es que le cueste levantarse o realizar movimientos bruscos.

Cojeras

Las cojeras intermitentes también nos ayudan a detectar la artrosis. Una cojera que llega y desaparece puede deberse a una articulación que comienza a perder fuerza. Si además se queja cuando lo tocamos o evita que lo hagamos, es probable que sienta dolor.

Si crees haber podido detectar la artrosis en tu perro, acude a tu veterinario lo antes posible para que les haga un estudio radiológico. Aunque se trata de una enfermedad degenerativa, existen muchos tratamientos para prolongar su movilidad.

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Cómo ayudar a la recuperación de perros recién operados

Los perros que sufren una operación tienen que pasar por un periodo de descanso y cuidados para volver a su vida normal. Por lo tanto, la recuperación de perros requiere cuidados especiales que en muchos casos dependen del tipo de operación que han sufrido.

Independientemente de esto, habrá que tener en cuenta una serie de pautas a seguir cuando el animal sale del veterinario y llega a casa. De esta manera estará más cómodo y su recuperación le resultará más llevadera

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Qué hacer para ayudar a la recuperación de perros tras una operación

Mientras el perro está todavía en la clínica veterinaria, conviene ir acomodando su zona de descanso de acuerdo a su estado. Es conveniente mantenerlo especialmente limpio y ventilado. Y lo más tranquilo posible para que el animal pueda estar relajado y sin sobresaltos.

Durante los primeros días, y en función de la gravedad de la operación, es conveniente que no haga mucho ejercicio. Sólo debe salir para hacer sus necesidades. Y en estos casos, no hay que dejarle que se aleje.

También hay que tener mucho cuidado de su herida, y evitar que se la lama. Aunque en muchos casos, que un perro se lama una herida es bueno, si esta tiene puntos no es aconsejable. Podría quitarlos antes de tiempo, y la herida se abriría. Así que, si el animal comienza a lamerse la herida de la operación, hay que hacer todo lo posible para evitarlo.

La manera más sencilla es colocarle un collar que rodee su cabeza, con forma de campana abierta. Este collar, de plástico transparente, impide que pueda hacerlo, y es molesto para el perro. Sin embargo, es la mejor manera de evitar problemas con las heridas.

También hay que recordar darle la medicación que le hayan prescrito. Y hacer que beba abundante líquido. Sobre todo, en las horas posteriores a la operación, para que expulse la anestesia.

Limpieza de la herida

Además de cierta medicación, el veterinario recomendará al propietario de los perros operados cómo hay que cuidar la herida. Sobre todo, cómo tiene que limpiarla para evitar infecciones.

En general, habrá que utilizar para ello una solución antiséptica dos o tres veces al día. Y vigilar con atención la herida para que no haya problemas. Por supuesto, ante cualquier alteración que presente, hay que acudir al veterinario para descartar problemas.

Ayudas externas en operaciones de extremidades

Las operaciones en las extremidades son algunas de las más molestas para los perros. No pocas, además, tardan bastante tiempo en curar. Y algunas incluso requieren rehabilitación específica para que el animal pueda recuperar la movilidad en ella. Siempre y cuando, claro está, que la herida ya esté completamente cerrada y cicatrizada.

En estos casos, el perro puede necesitar algún tipo de soporte o de protector no sólo para evitar hacerse daño. También para poder tener más firmeza en el uso de la pata afectada. Por ejemplo, en el caso de fracturas óseas, puede ser aconsejable ponerle una férula. O sencillamente, un protector o un soporte, que puede ser de rodilla, carpo, tarso, cadera, etc. Con ellos, el perro se sentirá más seguro a la hora de desplazarse.

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Cómo identificar el dolor en los perros

De igual modo que les sucede a los humanos, los perros también pueden experimentar dolor y malestar por múltiples motivos. Puesto que ellos no suelen quejarse, debemos saber cómo identificar el dolor para poder llevarles al veterinario.

Cómo identificar el dolor en los perros

Cómo podemos identificar el dolor

Muchos perros no exteriorizan su malestar. Por tanto, hay que prestar atención a su comportamiento para darnos cuenta de si les pasa algo. Si nos fijamos en los detalles, podremos identificar el dolor que estén experimentando y tomar medidas. A continuación vamos a conocer varias señales que pueden esconder un problema.

Se esconden

Cuando los perros sienten miedo tienden a esconderse. Esto lo hacen para refugiarse en algún sitio tranquilo en el que se sientan a salvo. También, cuando se encuentran mal, utilizan este recurso, como medio para descansar y soportar mejor la enfermedad o recuperarse de lesiones. Aunque también se debe a un instinto que les hace protegerse de los depredadores cuando se encuentran débiles.

Así, si observamos que nuestro perro se está escondiendo bajo la cama o los sofás, es una señal para identificar el dolor. Si no hay ruidos externos atípicos ni visitas en casa, puede ser un buen momento para llevarle al veterinario.

Pérdida del apetito

Dicen que cuando el cuerpo está enfermo solicita menos comida para centrarse en combatir el virus que lo ataca. Los perros también muestran este comportamiento, por lo que es una ayuda para identificar el dolor o malestar.

Cuando no se superan las 24 horas sin comer no se considera grave. Sin embargo, es conveniente que el perro se mantenga al menos hidratado. Si esta actitud de inapetencia persiste y no logramos identificar el dolor, debemos acudir al veterinario.

Cojeras o dificultad para andar

La señal más evidente para identificar el dolor en los perros es la cojera. Cuando algo les duele o molesta pisan con dificultad o levantan una de las patas. No obstante, puesto que su resistencia es bastante fuerte, hay que observarles con regularidad. De lo contrario, una cojera leve podría pasar desapercibida y no podríamos identificar el dolor.

Una cojera puede deberse a que han pisado algún objeto pequeño y se les ha quedado entre los dedos, se han cortado o se han hecho una lesión más grave como un esguince o una fractura. En estos casos será el veterinario quien haga el diagnóstico.

Aumento del sueño

Otra señal para identificar el dolor es el aumento de las horas de descanso. Hay ciertas épocas, como los cambios estacionales, en los que podemos necesitar dormir más. Pero cuando esta actitud persiste y afecta a su interés por el juego e incluso los paseos, hay que preocuparse.

Podemos probar a darles otros estímulos y así identificar el dolor en caso de que exista. Si continúa sin responder lo más recomendable es llevarles al veterinario para que determinen allí qué les sucede.

Gemidos y ladridos

Otra de las señales más evidentes para identificar el dolor en los perros son sus propias quejas. Aunque no es lo más frecuente, algunos pueden lloriquear o gemir para llamar nuestra atención. Por otra parte, pueden ayudarnos a localizar la molestia, ya que al palpar la zona dolorida probablemente se quejarán.

Para poder identificar el dolor en los perros tenemos que volvernos observadores. De esta manera, ninguna molestia pasará desapercibida y podremos tratarles con rapidez. Recuerda que cuanto antes localicemos un problema, mayores serán las probabilidades de recuperarse correctamente.

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Rotura total o parcial de ligamento cruzado en perros

Una de las lesiones más frecuentes que suelen sufrir los perros es la rotura de alguno de sus ligamentos cruzados de la rodilla. Tal como les pasa a los humanos, la rotura de ligamento cruzado en perros puede ser parcial o total. Y si no se trata convenientemente, la parcial se puede convertir en total en poco tiempo.

Cuando un perro sufre una rotura de alguno de sus ligamentos cruzados, sus síntomas se hacen evidentes con mucha rapidez. Por lo tanto, cuando se detectan hay que acudir cuando antes a un veterinario para tratarla adecuadamente. Pero para ello hay que conocer antes cuáles son sus síntomas y las consecuencias de no tratar estas dolencias a tiempo.

Rotura de ligamento cruzado en perros: síntomas

Cuando se da una rotura de ligamento cruzado en perros, el animal sufre casi de inmediato problemas para caminar. Es uno de los síntomas más visibles de lo que suceder. Cuando a un perro se le rompe un ligamento cruzado en alguna de sus patas, empieza a cojear. Además, intenta en muchos casos mantener la pata afectada en alto mientras se desplaza.

Además, puede que presente cierta rigidez en la extremidad tras una actividad habitual, como un paseo. Y que intente mover la para hacia un lado cuando se sienta. Es probable que parezca que esté decaído y no quiera jugar o correr, y prefiera estar tumbado.

Aparte de estos síntomas, la pata afectada puede presentar otros que afecten a su apariencia y funciones, como un derrame de líquido articular. Por ejemplo, puede inflamarse. O, cuando el perro esté caminando, escucharse chasquidos en la zona del ligamento dañado. También, a la hora de examinarlo, si se toca la rodilla afectada, le dolerá.

Si se observan algunos de estos síntomas, hay que acudir al veterinario, como hemos comentado, para que estudie la extremidad del perro. Si se deja, además de que le perro sentirá dolor, la lesión empeorará. Así, una rotura parcial puede degenerar en una rotura total. O en artrosis. De hecho, es una de las principales causas de artrosis de rodilla en perros. Incluso puede afectar a otros ligamentos de la misma pata.

Tratamiento de la rotura de ligamento cruzado en perros

Uno de los tratamientos que se suelen utilizar para corregir una rotura de ligamento cruzado en perros es la cirugía. Pero se trata de una operación bastante compleja, y en algunos casos es conveniente realizar antes algunas operaciones. Por ejemplo, en caso de que la rotura de ligamento cruzado en perros desemboque en un derrame de líquido, conviene extraerlo mediante una punción.

Además, hay que examinar el estado de la articulación. Para ello, además de realizar una manipulación de la extremidad afectada, también se puede realizar una artroscopia de rodilla al perro. A menudo, esta técnica puede servir para tratar la lesión y descartar que haya otras. En cualquier caso, si la rotura es total, sólo queda operar para reparar la rodilla.

Posteriormente, se puede proteger la articulación afectada mediante un protector de rodilla o una órtesis articulada de rodilla. Este último tipo de elemento de sujeción también puede venir bien a los perros a los que, por cualquier motivo, no se les pueda operar. Con ellas, el animal sentirá menos dolor, y la pata afectada no sufrirá desplazamientos anormales debido a la lesión. Además de, claro está, un tratamiento con antiinflamatorios y de evitar que el animal sufra sobrepeso.

 

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Cómo tratar las fracturas de hueso en los perros

Cuando hablamos de fracturas sabemos que hacen referencia a un hueso roto. Sin embargo, no todas las fracturas de hueso en los perros son iguales ni resultan tan evidentes como pensamos. Aprende a detectarlas y a darles el tratamiento adecuado para acelerar la recuperación.

Cuáles son los tipos de fracturas de hueso en los perros

Las fracturas de hueso en los perros se agrupan en diferentes tipos en base a sus características. De este modo, podemos distinguir entre las cerradas, las compuestas, la fractura epifisiaria y las que son en tallo verde.

Cuando se trata de una fractura cerrada, la piel se encuentra en estado normal. Es decir, no, aunque hay una rotura, no hay señales en la superficie de la zona afectada. Sin embargo, las fracturas de hueso en los perros compuestas sí que presentan una rotura también de la piel, a través de la cual aquel sale hacia el exterior.

Estas fracturas de hueso en los perros presentan un riesgo muy alto. Al sobresalir, está en contacto con gérmenes del exterior, lo que pude dar lugar a una infección. Puesto que nos permiten detectarlas fácilmente, debemos acudir al veterinario de inmediato.

En cuanto a los otros dos tipos de fracturas de hueso en los perros, las de tallo verde con pequeñas fisuras. Esto es, el hueso no ha llegado a romperse. Y las epifisarias son las que se producen en zonas de hueso blanda en perros que aún están creciendo. Se les llama placas de crecimiento y son las partes que van aumentando de tamaño.

Salvo las de tallo verde que no llegan a ser fracturas, las demás pueden ser a su vez simples o compuestas. En las primeras el hueso se rompe en un par de pedazos únicamente, mientras que en las compuestas lo hace en más.

Tratamiento de las fracturas de hueso en los perros

Lo más importante para evitar que el daño vaya a más es detectar las fracturas de hueso en los perros a tiempo. De lo contrario, podrá afectarle a la movilidad o al funcionamiento de su cuerpo. A la hora de tratarla, varios factores influirán, como la edad, el tamaño del animal, la zona de la fractura y el tipo de la misma.

Por norma general se realizará una radiografía de la parte afectada y se valorará así la posibilidad de realizar cirugía. En cualquier caso, esta zona deberá ser inmovilizada una vez que el hueso esté alineado. Así permitiremos que vuelva a sellarse y a funcionar correctamente.

Si se trata de un hueso importante, y especialmente en las extremidades, en muchos casos habrá que seguir una rehabilitación cuando haya soldado. Gracias a ella el animal irá recuperando la movilidad y la fuerza. Al haber estado inmovilizado, la musculatura suele debilitarse, por lo que hay que reactivarla de manera paulatina.

En Ortocanis tenemos disponibles férulas ortopédicas de diferentes tipos que nos ayudarán a tratar las fracturas de hueso en los perros. Además, puedes encontrar colchonetas para la rehabilitación y varias opciones para la recuperación de la fuerza. ¡Recuerda acompañarlas todas de mucho amor y paciencia!

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Paddle Surf con perros

Hoy en día, gran parte de los amantes del mar tenemos perros y muchas veces no sabemos qué hacer con ellos durante nuestras visitas a la playa. Nuestros amigos de cuatro patas siempre están contentos cuando llegamos a casa y les entusiasma compartir momentos junto a nosotros así que ¿porqué no podríamos introducirlos al paddle surf?

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El mero hecho de compartir una actividad con ellos no sólo les cansa y les motiva a trabajar sino que también crea un vínculo junto a nosotros en el que podemos ganar mucha confianza con nuestro perro.

Nuestra preparación

Antes de empezar debemos tener presente cuál es nuestro objetivo. En nuestro caso es conseguir que podamos disfrutar de un paseo por aguas tranquilas con nuestro perro. Esto va a llevar un esfuerzo y no todos los días vamos a salir igual de contentos de nuestro entrenamiento.

A Algunos perros les encanta el agua y no tienen ningún miedo de las olas, otros su confianza total con el dueño les lleva a hacer cosas impensables como saltar de una pared y esperar que el propietario los coja al caer. Ahora bien, nos pondremos en la situación más crítica, entrenar a un perro que no le gusta nadar y aún menos enfrentarse a situaciones impredecibles, como es el caso de Nik.

Así que partiendo de las anteriores premisas debemos tener presente que para nuestro perro esta actividad debe ser divertida y por lo tanto nunca puede comportar un castigo, siempre debe haber un premio. Esto les motivará y fortalecerá el deseo de poder compartir un buen paseo de paddle surf con su dueño.

Es importante empezar trabajando dos aspectos: el primero es la motivación para interactuar con el agua, debemos conseguir que se familiarice con este medio, por ejemplo, en lagos o ríos donde no hay oleaje. Allí podemos correr junto a él por la orilla o tirarle algún muñeco para que vaya a buscarlo. Y el segundo, empezar a trabajar con la tabla de paddle surf en el suelo.

Empezando en tierra

Paddle Surf con perrosLa idea de empezar trabajando con la tabla en tierra es para que nuestro perro poco a poco se siente seguro en ella y coja confianza, de tal manera que utilizaremos el refuerzo positivo. Cuantas más experiencias positivas tenga nuestro perro con la tabla en tierra, más seguro se sentirá cuando esta actividad se vuelva un reto mayor para él.

Primero podemos dejar la tabla en el suelo y dejar que el perro experimente y explore. Después de un rato, podemos poner alguna chuche o juguete encima para motivarle que se acerque aún más y suba. Justo en el momento que suba encima de la tabla debemos premiarle de tal manera que él entenderá que estamos contentos y él obtiene un premio cuando realiza esta acción.

Cuando observamos que nuestro perro ya sube confiado podemos introducirle ciertas ordenes, ya sea para indicarle que suba o baje como también para que se sienta o se tumbe encima de la tabla, ya que esto es lo que necesitaremos una vez estemos dentro del agua. Poco a poco debemos empezar a ponernos nosotros detrás de él mientras esté sentado o tumbado y le podemos exigir que esté durante un periodo de tiempo más largo en dicha posición.

Nuestro último paso antes de ir al agua es familiarizarle con una armilla salvavidas para perro fuera del agua. El perro debe asociar que la tabla y la armilla van juntas así que seguiremos trabajando las anteriores órdenes con la armilla puesta.

En este punto muchos os preguntaréis porque utilizar una armilla para el perro. Primero de todo, debemos tener presente que si queremos salir al agua podemos caernos y debemos poder asegurar la vida de nuestro amigo, de tal manera que nos ayudará tanto si se da un golpe como si queremos volverlo a subir en la tabla. Muchas de las armillas que venden tienen un asa para poder coger el perro, así que podremos subirlo con facilidad.

Vamos al agua

Primero de todo es importante que nosotros dominemos el paddle surf antes de montar a nuestro perro. Cuando esto ya lo tengamos consolidado es el momento de buscar un lago o un rio con agua calmada para llevarle en sus primeros días.

Antes de ponernos directamente en el agua es importante que trabajemos un poco la rutina creada en el suelo para que el perro se habitúe al cambio y al nuevo ambiente.  Posteriormente podemos hacer nuestros primeros pasos en el agua:

Paso 1: Conseguir que el perro suba encima: Para ello situaremos la tabla bien cogida cerca de la orilla y la mantendremos lo más quieta posible, daremos la orden para que suba encima de ella y premiaremos en el momento de montarse ya que se balanceará. Continuaremos premiando a medida que el perro esté encima de la tabla (no hace falta que sea con las cuatro patas) y poco a poco le iremos pidiendo que esté todo él encima de la tabla. Si está tranquilo podemos mover la tabla despacio. Por último, daremos la orden para que baje de ella y en ese momento lo premiaremos con mucho entusiasmo ya que ha conseguido un gran logro.

Paso 2: Conseguir que los dos estemos encima de la tabla: Para conseguirlo nos sentaremos en el centro de la tabla, le daremos la orden para que suba y después la orden para sentarse. Posteriormente podemos remar como si lleváramos un kayak o si somos dos personas, una puede subirse en la parte trasera y pasearnos mientras nosotros seguimos trabajando la seguridad del perro.

Si nos sentimos los dos seguros, con movimientos muy suaves y lentos podemos ponernos de rodillas y seguir rodeando a nuestro perro que está sentado. Nuestro último paso será ponernos de pie encima de la tabla con el perro sentado entremedio de nuestras piernas. Si estamos solos debemos continuar con mucha suavidad pero si contamos con ayuda podemos levantarnos e invitar al perro a subir mientras que nuestro compañero nos aguanta la tabla.

En todo momento, paciencia y calma. Nuestro perro nos indicará cuando está preparado para el siguiente paso y de esta manera podremos ir afrontando retos junto a él. Si nosotros disfrutamos y ellos disfrutan cada vez podremos introducirle en nuevos ambientes y poco a poco compartiremos más actividades en el mar con nuestros amigos, como por ejemplo surfear una ola.

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Principales síntomas de la hernia de disco en perros

Los perros pueden sufrir, en muchos casos, enfermedades óseas y articulares que también sufren los humanos. Por ejemplo, la hernia de disco. Esta dolencia, que es degenerativa, se caracteriza por la salida de los discos intervertebrales de la columna de su lugar. También por su abultamiento. La salida de los discos de su canal, que además causa una compresión en la médula espinal del animal, es lo que genera la  hernia de disco en perros.

Este tipo de hernias, que son de diagnóstico complicado, puede ocasionar no sólo dolores a los perros. También dificultades para caminar. Incluso, si es muy grave, puede provocar la parálisis de las patas al animal. Generalmente de las traseras. Para evitar que llegue a esos extremos, lo mejor es diagnosticar al animal correctamente y cuanto antes.

Lo malo es que los síntomas suelen ser complicados de identificar. En ocasiones, además de una radiografía, habrá que hacer otras pruebas al perro para asegurar el diagnóstico. En cualquier caso, ante la duda, lo mejor es consultar con un veterinario para evitar dolores y problemas de movilidad al perro.

Principales síntomas de la hernia de disco en perros

Primeros síntomas de la hernia de disco en perros

El principal síntoma de la hernia de disco en perros que se produzca mediante la protrusión o abultamiento de los discos será un bulto. Podrá variar en dimensión, pero será evidente. Además, el perro sufrirá dolor en la zona. Y tocar el bulto, que será la hernia, puede hacerle, al igual que le pasa a los humanos, “ver las estrellas”.

En caso contrario, cuando el disco se desplaza hacia el interior del cuerpo, hablamos de extrusión. La hernia no será tan evidente a la vista. Eso sí, veremos que el animal tiene dolores. Y eso sólo en la primera fase de la dolencia, cuando el animal tiene una hernia de disco de grado I. Cuando está más avanzada, la hernia de disco tiene otros síntomas.

Hernia de disco en perros de grado II o III

Cuando la hernia va haciéndose más grave (grado II), se comienza a producir la compresión de la médula. El perro comenzará entonces a tener problemas de movilidad. Y la médula ósea estará a punto de estar afectada. Esto sucederá en la hernia de disco de grado III.

En ese momento comienza a haber daños neurológicos en la médula. La hernia, tanto si se produce hacia el interior del organismo como si sale hacia afuera en un bulto, comprimirá bastante la médula. Entonces el perro tendrá una falta de fuerza en las extremidades posteriores bastante evidente. A esto, que suele afectar a las dos patas de atrás del animal, se le denomina paresia.

Hernia de disco de grado IV o V en perros

Cuando la hernia de disco en perros ya es muy grave, la paresia provoca grandes dificultades al perro para mover sus patas traseras. En algunos puntos puede que incluso queden completamente paralizadas. En este caso, el animal tendrá que comenzar a utilizar una silla de ruedas específica para perros para poder desplazarse.

En este punto, el de la hernia de disco de grado IV, no es lo único que le puede pasar al perro. También puede que la hernia llegue a afectarle a los esfínteres. Entonces tendrá problemas de retención de orina.

Ya si la hernia es de grado V, el caso más grave, la parálisis de las patas traseras será total. Además, la incontinencia urinaria será inevitable. Aparte de esto, tendrá una falta de sensibilidad completa en las patas.

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Artritis en perros: síntomas, diagnóstico y tratamiento

A medida que se van haciendo mayores, los perros también tienen sus achaques. Entre ellos, la artritis, una enfermedad que sufren aproximadamente uno de cada cinco perros. La artritis afecta a las articulaciones y hace que a los perros afectados se les inflamen una o varias patas. La artritis en perros hará no sólo que caminen mal. También les provocará bastantes dolores.

Esta enfermedad es degenerativa y en muchos casos no tiene cura, pero al menos puede tratarse para que avance lo más lento posible. Sobre todo, si se diagnostica en sus fases tempranas. Entonces se pueden tomar medidas para paliar sus efectos, y para mejorar la calidad de vida del animal. Pero para conseguirlo, es básico detectar cuanto antes sus síntomas.

artritis en perros

Principales síntomas de la artritis en perros

Entre los principales síntomas de la artritis en perros está la dificultad que los afectados tienen para levantarse y tumbarse. También pueden tener mayor o menor rigidez en las patas afectadas. Porque pueden tener afectadas una o varias.

Además, se muestran reticentes a la hora de subir escaleras, ni quieren saltar. También pueden dejar de realizar ciertos movimientos que antes hacían habitualmente. Paralelamente, se pueden escuchar ruidos cuando dobla las patas. Y la inflamación puede ser visible, lo que facilita la detección de la enfermedad.

Lo normal es que el perro también tenga dolores, lo que hará que se queje. En cualquiera de estos casos, conviene consultar con el veterinario para que pueda diagnosticar correctamente la dolencia.

También hay que tener en cuenta que la artritis en perros no sólo se da en animales de cierta edad. También puede afectar a perros más jóvenes. En estos casos, la artritis suele deberse a una lesión, y también a un golpe fuerte.

Tratamiento de la artritis en perros

Como hemos comentado, siguiendo ciertas pautas y tratamientos, la artritis en perros puede aliviarse y frenarse. También evitar en gran parte los dolores que provoca.

Generalmente, lo primero que hará el veterinario tras el diagnóstico de la artritis es ponerle un tratamiento a base de fármacos. Entre ellos habrá analgésicos para el dolor, y también antiinflamatorios. Eso sí, el tratamiento dependerá de cada animal y también de lo avanzado de la enfermedad.

También se suele recomendar que el perro tome algún suplemento alimenticio, enfocado a la regeneración de los cartílagos que hayan sufrido daños. Entre ellos, los que tengan Omega 3. En muchos casos pueden aliviar la inflamación y hacer que el estado de las patas afectadas mejore. Y en últimos casos, y si la artritis está generalmente muy avanzada, el veterinario puede recomendar una operación.

Además de los tratamientos propuestas por el veterinario, también se pueden tomar ciertas medidas para facilitar la vida cotidiana del perro. Por ejemplo, hay que vigilar su dieta para evitar que engorde y sobrecargue las articulaciones. También hay que intentar que haga algo de ejercicio suave a diario. Por ejemplo, caminar entre 15 o 30 minutos todos los días. También le vendrá bien nadar.

En caso de que la enfermedad provoque dolores al perro, y dificultad para moverse, es aconsejable que utilice protectores u órtesis en los codos o rodillas de las patas afectadas. Con ellas, la extremidad estará más segura, y el perro tendrá menos dolores.

Ayudas para perros con artrosis

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Los cuatro principales tipos de hernia en perros

Aunque no lo parezca, los perros sufren muchas de las dolencias que experimentamos los humanos. Desde un simple resfriado hasta artrosis, pasando por las hernias. Al igual que sucede en los humanos, las que sufren los perros pueden revestir diversa gravedad. Además, las hernias en perros pueden ser de cuatro tipos: inguinal, de diafragma, umbilicales y de disco.

En cualquiera de los cuatro casos, es muy importante diagnosticarlas correctamente cuanto antes. De esta manera, se podrá aplicar al animal el tratamiento adecuado para aliviar sus molestias. Para ello, lo principal es comprender qué es una hernia, lo que implica y los principales tipos de hernias en perros.

Hernia en perros: principales tipos

Las hernias de los perros, al igual que las de los humanos, son bultos y protuberancias producto de la salida de tejido de algún órgano de su posición habitual. Son bastante dolorosas, y generalmente se notas porque el animal tiene un bulto donde no debería. Un bulto que es doloroso al tacto en muchas ocasiones.

Como hemos mencionado, las principales tipos de hernias en perros son cuatro. De ellas, las dos más comunes son las hernias umbilicales y las de disco. Las primeras suelen producirse cuando el animal es muy joven, al poco tiempo de nacer. Generalmente, se inician cuando la madre de un cachorro corta incorrectamente el cordón umbilical que le une con él. Cuando esto sucede no les queda ombligo como pasa con los humanos. Pero sí se nota en una zona que ha existido una unión con la madre.

En esa zona, si se ha formado una hernia, habrá un bulto. No hay que intentar empujarlo hacia adentro del animal, porque puede ser doloroso. La solución a esta hernia, y en general a todas, es una intervención quirúrgica para eliminarla.

El segundo tipo de hernia más frecuente en perros es la hernia de disco. Generalmente, tiene su origen en una caída o en un golpe, que ocasionen una rotura o una inflamación de los discos intervertebrales de la columna del perro. No obstante, en los perros de más edad puede deberse, sencillamente, al deterioro de los discos.

Esta hernia, además de ser muy dolorosa, puede generar problemas de movilidad a los perros. Estos serán mayores cuanto más avanzada y grave sea la hernia. En muchos casos, la solución será la cirugía, pero dado que entraña ciertos riesgos, es el veterinario el que tendrá que valorar si merece la pena. Mientras, puedes aliviar sus dolores con analgésicos y antiinflamatorios. Y en caso de que la hernia sea muy grave y tenga afectada la movilidad, puedes ayudarle a recuperarla con una silla de ruedas para perros adaptable.

Hernias inguinales y abdominales en perros

Los otros dos tipos de hernia en perros son menos frecuentes. Pero igualmente dolorosos para el animal. Son las hernias inguinales y las de diafragma. Las primeras se forman en el canal inguinal, un conducto situado entre los músculos del abdomen.

Este tipo de hernias, que tienen el aspecto de una masa de tejidos, pueden llegar a ser de bastante tamaño. Por lo tanto, nada más detectarlas, conviene eliminarlas mediante cirugía, y así lo indicará probablemente el veterinario.

En cuanto a las hernias del diafragma, pueden provocar graves problemas de salud al perro afectado. Esta hernia, que suele ser interna, muchas veces se desarrolla hacia el interior del organismo del perro. Esto es peligroso, ya que puede desplazar sus órganos. Y hace que muchas veces, sus síntomas sean completamente distintos de los del resto de hernias.

Entre ellos, el perro puede tener dificultad para respirar e irregularidad en los latidos del corazón. También vómitos o diarrea si afectan al estómago o al intestino. Ademas, puede que percibas movimientos extraños en el abdomen del perro. Este tipo de hernia es bastante grave, y debe intervenirse cuanto antes para corregirse.

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