RADIOLOGÍA EN PEQUEÑOS ANIMALES

Una explicación sencilla y resumida de los principios físicos:

Es la técnica de imagen más empleada, al no ser invasiva y no requerir ninguna preparación del paciente.

Para obtener una radiografía de un paciente, se utiliza un aparato de Rayos X. El aparato emite un haz de rayos X que se dirige hacia el paciente.

Una parte de la radiación es absorbida, otra se dispersa y otra consigue atravesar el cuerpo e impresiona una placa radiográfica, quedando reflejada una imagen bidimensional. Las protecciones de plomo del personal que toma la radiografía són para proteger de esta radiación dispersa.

Dependiendo de la densidad del tejido, espesor y dureza del Rx, unos cuerpos absorberán más cantidad de radiación que otros. Según estas características nacen los conceptos de opacidad y transparencia. Clasificaremos los tejidos en una escala que irá de radiotransparente (la radiación atraviesa fácilmente) a radioopaco (absorben de tal manera la radiación que poca o ninguna logra atravesarlo).

Los rayos X actúan sobre una emulsión fotográfica de tal manera que, después de revelada y fijada, la placa radiográfica presenta un ennegrecimiento que es la base de la imagen radiológica.

De esta manera clasificaremos los tejidos de más radiotransparentes (negro) a más radiopacos (blanco):

AIRE > GRASA > AGUA > CÁLCICA(ósea) > METÁLICA > PARTES BLANDAS > CONTRASTE > ESMALTE

En las siguientes imágenes podemos apreciar materiales completamente radioopacos (metal y contraste): una moneda en el estómago y un tránsito de Bario en un perro. El Bario es una sustancia de contraste que se hace ingerir al animal para ver representado el tránsito intestinal.

              

   La radiografía, al ser una imagen bidimensional, para obtener una valoración completa SIEMPRE serán necesarias al menos 2 proyecciones perpendiculares para cada radiografía. Es decir que, por ejemplo, para hacer un estudio radiográfico del tórax tomaremos una radiografía lateral y una ventro-dorsal.

                                         

Indicaciones de la radiografía:

El veterinario conoce como es una radiografía normal y es capaz de detectar cambios patológicos.

Se utiliza para valorar:

-cráneo: mandíbula, maxilar, senos nasales, bullas timpánicas...

-sistema osteoarticular: fracturas, reacciones inflamatorias y degenerativas del hueso (artrosis), displasias, luxaciones, neoplasias,

densidades óseas disminuidas.

-tórax: costillas, espacio pleural, silueta cardíaca y el tamaño de los grandes vasos (arterias y venas), cambios en el parénquima pulmonar, cambios de densidad (por neumonía, acúmulos de líquido (edema), tumores…

-Abdomen: podremos valorar la posición y el tamaño de los órganos abdominales, presencia de obstrucciones intestinales, neoplasias, cálculos renales o vesicales...

El los últimos años, són muchos los centros veterinarios que han dejado atrás la radiografía convencional para usar la radiología digital, que aporta velocidad en el proceso, calidad de la imágen y desaparición de los residuos generados (líquidos de revelado y placas radiográficas).

Si bien es una herramienta muy valiosa, a veces necesita complementarse de otras técnicas para aproximarnos al diagnóstico definitivo.

Por ejemplo, una radiografía puede mostrar una próstata agrandada, pero será necesaria una ecografía para valorar las características del tejido de esta (quistes, tumores…).

Una radiografía de columna puede mostrarse normal o con una leve disminución en un espacio intervertebral, pero será necesaria una Resonancia magnética para valorar si la médula espinal está siendo comprimida por un disco o no.

  En conclusión, cada técnica de diagnóstico por imagen tiene sus aplicaciones y sus limitaciones, unas cubren las limitaciones de las otras, por eso no son pocos los casos en que necesitamos de varias de ellas para llegar a un diagnóstico definitivo.

Equipo de Ortocanis

ortocanis.com