Parálisis de las extremidades posteriores

Causas neurológicas que explican la paraparesia o paraplejia aguda

Cuando tu perro no se levanta de las patas de detrás, existen varias posibilidades para explicar lo que le ha podido suceder. Y es que esta imposibilidad puede ser debida a causas neurológicas, ortopédicas, o sistémicas. Cuando la causa es de origen neurológico, este déficit en la locomoción de las patas posteriores se describe como paraparesia (pérdida parcial) o paraplejia (pérdida total) de la función motora de los miembros posteriores. Si se ha producido durante las últimas 72 horas, hablaremos de una paraplejia o paraparesia aguda. A continuación comentaremos las causas que suelen causar esta parálisis aguda en las extremidades posteriores atribuible a causas neurológicas.

Hernia discal en perroLa causa más frecuente de paraparesia y paraplejia en perros es la enfermedad degenerativa del disco invertebral que es frecuente en perros, pero rara en gatos. En concreto, las hernias discales Hansen tipo I son el tipo de hernias que se suelen producir con un cuadro tan agudo, ya que las de tipo II suelen tener una evolución más crónica. Las razas más predispuestas a las hernias Hansen tipo I son los Teckel, los Cockers Spaniel, los Beagle, los Pequinés, los Lhasa Apso y los Shih tzu, entre otras. Si tu perro sufre este tipo de hernia, deberás llevarlo inmediatamente al veterinario neurólogo,  pues el pronóstico empeora a medida que pasa el tiempo, y lo más probable es que únicamente la cirugía pueda curar del todo al animal, aunque la resolución satisfactoria no siempre es posible. Después de la cirugía, podemos considerar varias opciones para ayudar a mejorar su calidad de vida. Si a pesar del cuadro agudo el animal sigue pudiendo andar y el veterinario nos indica que solamente se ha producido una pequeña protusión del disco, también puede optarse por un tratamiento solamente médico, que incluye un reposo estricto durante 6 semanas y el suplemento de corticosteroides combinados con protectores gástricos, diazepam según la necesidad y, solo si el dolor es grave, opiáceos. Nunca jamás combinaremos AINE’s con corticosteroides, ya que ello podría provocar úlceras y perforaciones gastrointestinales, y a consecuencia, la muerte del animal. Si decidimos no operarle, o si nuestro compañero no puede recuperar la movilidad de las patas posteriores, valoraremos con el veterinario la posibilidad de devolverle la movilidad gracias a una silla de ruedas.

En segundo lugar, los traumatismos medulares en perros y gatos figuran también entre las principales causas de una paraparesia o paraplejia aguda. En estos casos, en primer lugar deberá de realizarse un examen completo del animal para comprobar su estado general, en concreto para descartar una ruptura de vejiga y hemorragias internas, entre otros, que podrían haberse producido a raíz del trauma. Igualmente, se ofrecerá un tratamiento sistémico y la cirugía. El tratamiento consistirá siempre en una inmovilización total. El tratamiento conservador consiste en la inmovilización y el reposo estricto sin estabilizar quirúrgicamente, pero este tratamiento no es el ideal, ya que pueden darse microfracturas. Tal y como indican los autores del Manual de neurología práctica *1 , los cuidados postoperatorios  y la rehabilitación post-quirúrgica son esenciales para asegurar una plena recuperación, así como el descanso en superficies blandas,
cambiando de lado al perro cada cuatro o seis horas para que no se le produzcan úlceras por decúbito. También deberemos proporcionarle una adecuada nutrición y hidratación,  el sondaje urinario si es necesario cada seis u ocho horas, masajes y ejercicios de movimiento pasivo en las patas traseras durante 15 minutos cuatro veces al día, natación a partir de la semana de cirugía, ayudarle en los intentos para incorporarse, y manteniendo su piel seca y limpia.

En tercer lugar, una paraplejia o paraparesia aguda podría ser atribuible a un problema vascular. En concreto, en perros es frecuente un embolismo fibrocartlaginoso, aunque raro en gatos; mientras que en gatos es frecuente un tromboembolismo aórtico, que sería muy extraño en perros. El embolismo fibrocartlaginoso  se da principalmente en razas grandes de perros, aunque existe una predisposición en los Schnawzer mini. Producen una paraparesia o paraplejia que muchas veces se da de forma asimétrica, y normalmente presentan un cuadro hiperagudo después de realizar un intenso ejercicio físico.  Aunque puedan presentar dolor al inicio de producirse la lesión, este suele desaparecer al cabo de pocas horas. El tratamiento es de soporte, junto con corticosteroides y protectores gástricos. La mayoría de los perros suelen recuperar la funcionalidad como animales de compañía en unas seis semanas, aunque la recuperación presenta un distinto pronóstico dependiendo de la localización de la lesión. En cuanto al tromboembolismo aórtico, en gatos, se asocia a una cardiomiopatía hipertrófica. Puede provocar paraparesia o paraplejía simétrica o asimétrica. El tratamiento es complejo y se debe consultar en detalle con un especialista, ya que las pautas van variando frecuentemente.

En cuarto lugar, la parálisis aguda en las extremidades posteriores de origen neurológico puede ser debida a una enfermedad infecciosa con afectación a la médula en perros y gatos, particularmente podría darse una meningomielitis, aunque no es muy frecuente. Además, es aún más raro que provoquen un cuadro muy agudo, ya que su afectación suele ser más crónica. Por último, siempre nos tendremos que plantear si se puede tratar de un proceso neoplásico que ha afectado a nivel medular, aunque, como en la meningomielitis, suele tener una evolución más crónica y sería extraño encontrar una presentación tan aguda, que podría darse si la neoplasia provoca una fractura vertebral o un infarto o hemorragia medular.

 

Cheryl Chrisman, Christopher Mariani, Simon Platt y Roger Clemmons. Manual de neurología práctica. 2003. Multimédica S.A.

Clara Castells Urgell - Veterinaria de Ortocanis

Ayudas para perros con paraplejia