La discapacidad motora en los perros suele llevar acarreadas otras patologías. Sobre todo, si los problemas los tienen en las patas traseras, lo que les provoca dificultades graves de movilidad. Esto les acarrea más problemas. Entre ellos están las úlceras por falta de movimiento y los problemas óseos por las posturas y desplazamientos forzados. Ambos problemas son visibles a simple vista, por lo que es habitual actuar sobre ellos con rapidez. Otros no son tan evidentes, como los problemas de esfínteres.

Para el primero hay que proporcionar cuidados especiales a la piel del animal. En el caso de los problemas óseos, una silla de ruedas adaptada es la solución. No sólo porque el animal podrá desplazarse con una normalidad casi total. También porque podrá mantener su postura natural. Así evitará deformaciones óseas y problemas de columna. Pero en el caso de los problemas del control de esfínteres, dado que no son tan evidentes, hay que tomar precauciones adicionales. ¿Qué se puede hacer para paliar los problemas que esto conlleva?

marcelino3

Problemas de esfínteres en perros: higiene ante todo

Cuando un perro con problemas de movilidad no controla sus esfínteres, dejará entre otras cosas de controlar la orina. También las heces. Por tanto hay que evitar que sus patas traseras y la parte posterior de su columna estén en contacto con los excrementos. Será necesario, por tanto, extremar la higiene en estas zonas.

Muchos propietarios de perros les suelen colocar pañales para evitar escapes o problemas de higiene en casa. También puede funcionar el colocar empapadores en su cama para que recojan la orina. Si el perro es hembra, se le pueden colocar braguitas especiales lavables para evitar el goteo. Si es macho, una faja antigoteo especial.

Si el perro lleva pañales hay que quitárselos todos los días durante unas horas para evitar problemas en la piel por las zonas que cubre el pañal. Además hay que cambiárselos con cierta frecuencia. Generalmente, es bueno quitárselos cuando se les saca de paseo. Pero también hay que mantener muy limpias sus posaderas. Para ello, además de limpiarle con agua y jabón, se pueden utilizar toallitas húmedas o gasas empapadas en suero fisiológico.

Infecciones de orina

Cuando un perro no tiene movilidad en sus patas traseras puede sufrir enfermedades derivadas de su estado. Entre ellas, varias infecciones. De ellas, las más frecuentes son las de orina. Esto se debe a que, por falta de movilidad, su vejiga no llega a vaciarse por completo. Por lo tanto, siempre hay líquido retenido en su interior, lo que lleva a la infección.

Para evitar males mayores a los perros con parálisis, hay que estar atentos al aspecto de su orina. Si se aprecian en ella cambios de color o de olor, pueden ser indicios de una infección de orina. En estos casos es necesario, más que aconsejable, consultar con el veterinario para que examine al animal.

Será quien decida el tratamiento más adecuado para él. Incluso puede que decida vaciar su vejiga, un procedimiento delicado que únicamente deben llevar a cabo veterinarios. En casos de infecciones recurrentes, puede que aconseje un vaciado periódico de la vejiga para intentar reducir el número de infecciones.

Cómo cuidar la piel de un perro discapacitado

La piel nos sirve de protección frente a agresiones externas, tanto a los humanos como al resto de animales. Cuando se trata de un perro cuya movilidad es reducida, esta tiende a sufrir más debido al roce continuo en determinadas zonas de su cuerpo. Para evitar que esta se dañe, vamos a conocer cómo podemos cuidar la piel de un perro discapacitado.

Cómo cuidar la piel de un perro discapacitado

Por qué se irrita la piel

Tanto si hablamos de perros con discapacidad como de uno que no lo es, la piel no solo les sirve para proteger su estructura interna, sino que también es el medio que tienen para relacionarse con aquello que les rodea.

Cuando pasamos mucho tiempo en una misma posición o hay algo que con regularidad nos roza en una zona concreta de la piel, pueden aparecer úlceras e irritación. Si no cuidamos la piel, estas heridas pueden agravarse, hasta el punto de dejar el hueso al descubierto e infectarse.

Para evitar que esto suceda, debemos aprender a cuidar la piel de un perro discapacitado. Se trata simplemente de aumentar las precauciones y prestarle atención a esta delicada parte del cuerpo. Aunque es resistente, también necesita protección.

Cómo podemos cuidar la piel de un perro discapacitado

Lo primero que debemos hacer para cuidar la piel de un perro discapacitado es protegerla. Este punto consiste en buscar aquellos elementos que no provoquen heridas en su cuerpo. En concreto, en aquellas partes que son más susceptibles de padecer heridas o ulceraciones, como son las caderas, los codos o los tobillos.

Los arnés que utilicemos deben llevar protecciones en su interior, de forma que la parte que quede en contacto con la piel sea acolchada y suave. En nuestra galería podéis ver cómo son estos tipos de arnés. En el caso de que ya exista una herida, debemos protegerla bien para evitar que alguna parte de ellos la roce.

Llevar las heridas abiertas es también un riesgo por otros motivos. Las moscas u otros insectos pueden depositar larvas, haciendo que la herida se infecte. En función de la discapacidad del perro, tendrá más problemas para ahuyentarlas. Si utilizamos pañales, debemos retirarlos el salir a la calle, así las heridas podrán respirar.

En segundo lugar, para cuidar la piel de un perro discapacitado debemos modificar su postura con regularidad. Las partes que más sobresalen ,y que ya mencionamos anteriormente, son más susceptibles de padecer heridas, por lo que debemos verificarlas con frecuencia. Además de utilizar cremas que ayuden a cicatrizar, podemos mover las extremidades del animal como parte de la fisioterapia en casa.

Por último, para cuidar la piel de un perro discapacitado debemos tener cuidado con el arrastre. Las patas sin movilidad siempre estarán apoyadas contra el suelo, y al desplazarse podrá causarles heridas. Además de utilizar abrigos protectores, podemos adquirir sillas de ruedas que le ayuden a desplazarse.

Cuidar la piel de un perro discapacitado no tiene por qué ser una tarea complicada. De igual modo en que hidratamos nuestra piel y evitamos dañarla, habrá que hacer con nuestro pequeño amigo. Y si tienes dudas, puedes contactarnos y te ayudaremos en lo que podamos.

Razones por las que un perro tiene problemas para caminar

Existen diversos factores por los que un perro puede tener problemas para caminar. A la hora de valorar una patología, debemos tener en cuenta, entre otras cosas, la edad del animal, ya que en algunas ocasiones, como en los perros ancianos, la razón principal puede ser la propia edad. Pero, ¿qué otras causas puede haber?

Causas de los problemas para caminar

En función del ritmo de vida que lleve nuestro perro, es posible que experimente algunos días dolores localizados. Tal y como nos sucede a las personas, el exceso de ejercicio puede ocasionar cansancio y debilidad. Esto hará que tengamos problemas para caminar.

Sin embargo, cuando los dolores se prolongan en el tiempo y la duración superar el par de días, nos conviene acudir al veterinario. Allí harán una valoración y procederán con el diagnóstico. Algunas de las causas más comunes por las que aparecen los problemas para caminar son las siguientes.

Razones por las que un perro tiene problemas para caminar

Lesiones

Además de una fractura no visible o un desgarro en los tendones, los problemas para caminar pueden deberse también a una lesión en la espalda o en la médula espinal. Esta suele aparecer por un traumatismo, un derrame cerebral o por daños en los discos.

Cuando la médula espinal o la columna de un perro se encuentra inflamada o con alguna lesión, las patas traseras pueden mostrar signos de debilidad o inestabilidad. Esto le provocará irremediablemente problemas para caminar. Si nuestro perro no ha sufrido ningún accidente pero se encuentra en esta situación, debemos acudir al veterinario lo antes posible.

Mielopatía degenerativa

Esta enfermedad es otra de las causas por las que un perro puede tener problemas para caminar. En especial en los perros adultos, las fibras que envían las señales al cerebro para la movilidad de las patas se van destruyendo. La causa es el propio deterioro de la médula espinal.

Los perros que padecen de mielopatía no experimentan dolor, pero la enfermedad afecta directamente a la movilidad. Las patas pierden fuerza y el animal no es capaz de caminar con normalidad ni de permanecer de pie por mucho tiempo. En la actualidad no existe cura para esta enfermedad, pero la fisioterapia y la medicina holística pueden aliviar la sintomatología.

Diabetes

Las hembras tienen más tendencia a sufrir diabetes, que también puede ocasionar problemas para caminar. Aunque algunas razas como los Golden, los Pastores alemanes o los Schnauzer son más propensos, puede afectar a cualquiera.

Para evitar la diabetes es conveniente no darle a los perros alimentos ricos en azúcares. Dado que son capaces de comerse cualquier cosa, es muy frecuente que muchos dueños compartan su comida. Pero no hay que olvidar que algunos alimentos aparentemente inofensivos y que además les gustan son tóxicos para ellos. Para determinar si la diabetes es la causa de los problemas para caminar basta una analítica.

Artrosis

La artritis y la artrosis son otras de las causas por las que los perros pueden tener problemas para caminar. Los perros adultos y de razas grandes suelen ser quienes más padecen de esta enfermedad. Suele afectar a las articulaciones de la cadera y de la rodilla, deteriorando las amortiguaciones y causando dolor.

Algunos medicamentos además de la fisioterapia pueden aliviar los síntomas. Así, nuestro amigo podrá mantener una calidad de vida óptima y reducir sus problemas para caminar.

Las causas de los problemas para caminar son amplias y variadas. En cualquier caso, si observamos que nuestro perro pasa más de dos días sin poder moverse con normalidad, lo más recomendable es acudir al veterinario. Cuanto antes detectemos el problema, antes podremos solucionarlo.

Ortocanis: Ayudas para perros con movilidad reducida

Las enfermedades de los perros adultos y su sintomatología

La vejez, si tenemos suerte, es algo que nos llega a todos por igual, tanto si somos humanos, perros, gatos o cualquier otra especie. Aunque cada una puede tener sus patologías particulares, lo cierto es que las enfermedades de los perros adultos son muchas veces similares a las nuestras. Te dejamos cuáles son y sus síntomas para que puedas detectar si están afectando a tu amigo.

Cuáles son las enfermedades de los perros adultos

Un perro es considerado adulto cuando alcanza los 8 años de edad. Cuando se trata de razas grandes, puede serlo incluso antes. En esta etapa, comienzan a aparecer desequilibrios en la salud y algunas patologías propias de esta edad. Aunque no todos los perros las sufrirán, vamos a conocer cuáles son las enfermedades de los perros adultos más comunes y la sintomatología que presentan.

Si bien algunas pueden tener tratamientos o existir soluciones para ayudarles a mejorar, otras son parte natural del proceso de cualquier ser vivo y lo único que podremos hacer es apoyarle y seguir queriéndoles para que se sientan apoyados.

Las enfermedades de los perros adultos y su sintomatología

Artrosis

La artrosis es probablemente una de las enfermedades de los perros adultos más frecuentes. Nos resulta familiar ya que también afecta a los humanos, y la sintomatología es a su vez muy similar. El dolor de huesos y de las articulaciones y la dificultad para realizar ciertos movimientos son el cuadro que se presenta cuando esta patología va avanzando.

Es por ello que los perros adultos se vuelven más inactivos progresivamente y pueden modificar su carácter alegre y juguetón. Los síntomas son, por tanto, un aumento de la pasividad, quejas al realizar algunos movimientos, pérdida del interés por pasear y jugar e incluso pérdida de apetito. Sin embargo, existen muchas soluciones como arneses o protectores de rodillas que pueden ayudarles a aliviar la presión y reducir el dolor.

Obesidad

La obesidad es otra de las enfermedades de los perros adultos que se da con mayor frecuencia. Además, suele ir ligada a la artrosis. El exceso de peso aumenta la presión sobre las articulaciones y el esfuerzo que estas deben realizar.

Para evitar que esto suceda, hay que prestar atención a su dieta. Se debe eliminar el exceso de golosinas y optar por un pienso senior. Las necesidades nutricionales varían así como la cantidad total de calorías. La obesidad puede producir otras enfermedades de los perros adultos, como las cardíacas y las renales.

Sordera y ceguera

Ambas son también enfermedades de los perros adultos, tal y como les sucede a las personas. Mientras mantengan el sentido del olfato, los perros pueden manejarse bastante bien. Por otra parte, en el caso de la ceguera, si se trata de cataratas, estas pueden operarse. Cuando se trata de procesos degenerativos poco podemos hacer. Puesto que es posible que se muevan a menor velocidad, siempre debemos ofrecerles un buen abrigo para pasear.

Enfermedades renales

Aunque existen más, la última de las enfermedades de los perros adultos más frecuentes son las renales. Las náuseas o la pérdida de apetito son los principales síntomas de esta patología. Si bien no tiene cura, algunos medicamentos pueden reducir las molestias causadas. Tal y como sucede con la artritis.

Las enfermedades de los perros adultos son una parte natural del proceso de envejecimiento. Lo importante es seguir cuidando bien al animal, administrarle los medicamentos que requiera y ofrecerle ayuda terapéutica para que mantenga su movilidad.

La fisioterapia es una de las terapias de recuperación que más beneficios puede aportar cuando existe una lesión. Pero no sólo a los humanos. La fisioterapia para perros también es recomendable para que estos animales puedan mejorar de sus patologías. Además, en muchos casos, les aporta el punto extra que les falta para poder recuperarse por completo.

La técnica de fisioterapia más adecuada para un perro será distinta en función de la patología que tenga. Entre las principales están, además de la clásica terapia manual, está el láser, los baños en agua, la magnetoterapia, la estimulación eléctrica o la terapia mediante la aplicación de calor. Pero ¿cuándo es necesario utilizarla?

Cuándo utilizar la fisioterapia en perros

Generalmente, la fisioterapia en perros suele ser bastante beneficiosa para los animales que han sufrido una operación. Especialmente, en los que han pasado por una operación relacionada con los huesos, ya sea de las extremidades o de la columna. Generalmente, sólo es necesario aplicársela a los perros adultos, puesto que los cachorros suelen recuperarse rápidamente de sus dolencias.

También para los animales que han perdido masa muscular de forma notable en las articulaciones de las patas. Y también de los perros que se van haciendo mayores, más propensos a sufrir achaques y dolores que los animales más jóvenes.

Con la fisioterapia, que se comenzó a popularizar hace aproximadamente una década, los perros pueden acelerar la recuperación de una operación o de sus lesiones. También aliviar patologías crónicas o el desgaste asociado a la edad.

Gracias a diferentes técnicas, los perros que reciban fisioterapia podrán aliviar sus dolores y ver cómo se reduce la inflamación de sus articulaciones y zonas afectadas por enfermedades. También mejorará la flexibilidad de los músculos y se rebajará el grado de atrofia de ligamentos y tendones. Y también verá acortarse su periodo de recuperación aproximadamente un 30%.

Perro con veterinario

¿Cómo son las sesiones de fisioterapia para perros?

Las sesiones de fisioterapia para perros son distintas en función del tipo de tratamiento que se deba aplicarles. Pero en general, siguen unas pautas comunes. Por lo general, cada sesión dura entre 30-40 minutos y una hora. Y en función del estado del animal y de la duración estimada del tratamiento, tendrá que recibir sesiones dos o tres veces por semana.

Además de recibir terapia en la consulta de un especialista en fisioterapia canina, los animales también pueden recibir en su casa fisioterapia manual mediante masajes. Estas sesiones se las puede dar su dueño, siempre que haya recibido previamente instrucciones para hacerlo.

Esta opción es la más indicada en caso de que el perro necesite un tratamiento continuado por el desgaste físico asociado a la edad. O cuando no permita que quien vaya a aplicarle el tratamiento manipule la zona en la que siente dolor.

Para intentar evitar esto último, no obstante, es importante que el dueño del perro esté presente cuando se le aplican sesiones de fisioterapia al animal. Así tendrá más confianza, estará más relajado, y bloqueará menos el acceso a la zona en la que sienta dolor.

Magnetoterapia para perros

La magnetoterapia es una forma de tratamiento que utiliza campos magnéticos para aliviar diversas condiciones de salud y promover el bienestar. En el caso de los perros, esta terapia no invasiva ha ganado popularidad por sus beneficios en el tratamiento de afecciones como la artrosis, lesiones musculares, fracturas que no cicatrizan adecuadamente, y para aliviar el dolor crónico. Aquí te detallo cómo funciona y sus posibles beneficios:

¿Qué es la Magnetoterapia?

La magnetoterapia utiliza imanes o dispositivos generadores de campos magnéticos para aplicar sobre el cuerpo. La idea es que estos campos magnéticos pueden mejorar la circulación sanguínea, reducir la inflamación, estimular la reparación de tejidos, y aliviar el dolor.

Beneficios de la Magnetoterapia para Perros

  • Alivio del Dolor: Es especialmente beneficiosa para perros mayores con dolores articulares o aquellos que sufren de condiciones como la displasia de cadera o artrosis.
  • Reducción de la Inflamación: Puede ayudar a reducir la inflamación en lesiones o áreas afectadas por enfermedades, promoviendo una recuperación más rápida.
  • Mejora de la Circulación Sanguínea: La estimulación de los campos magnéticos puede fomentar una mejor circulación, lo que es crucial para la salud general y el bienestar del animal.
  • Estimulación de la Reparación de Tejidos: Ayuda en la regeneración de tejidos dañados, lo cual es útil en el tratamiento de fracturas o lesiones musculares.

Consideraciones Importantes

  • Consulta Veterinaria: Antes de comenzar cualquier tratamiento de magnetoterapia, es esencial consultar con un veterinario para asegurar que es adecuado para tu perro, especialmente si tiene implantes metálicos o sufre de ciertas condiciones de salud.
  • Profesionales Calificados: Es recomendable buscar a un profesional calificado que tenga experiencia en la aplicación de magnetoterapia en animales para garantizar que el tratamiento sea seguro y efectivo.
  • Complemento, No Sustituto: La magnetoterapia debe considerarse como un complemento a los tratamientos tradicionales y no como un sustituto de la atención veterinaria convencional.

La miositis en perros es una de las enfermedades caninas que más afecta a su calidad de vida. No sólo porque puede afectar a su capacidad de moverse y realizar su actividad diaria habitual. También porque se trata de una patología muy dolorosa que les limita mucho. Se trata de una inflamación de uno o varios músculos que puede  afectar a diferentes partes del cuerpo. Su origen puede ser múltiple, y puede deberse tanto a heridas y roturas musculares como a un sobreesfuerzo. Pero también a los efectos de la edad.

Sobre todo afecta a animales domésticos de pelo corto, como diversas razas de perro. Se puede dar a cualquier edad, aunque aparece con más frecuencia en perros adultos y de más edad. Hay tres tipos: eosinofílica, reumática y purulenta.

Miositis en perros: principales causas, síntomas y tratamiento

Causas y síntomas de la miositis en perros

La miositis en perros puede deberse a varios motivos. Entre ellas, a una rotura muscular o a un hematoma, tanto producto de un golpe o una caída como de una actividad física excesiva o un salto desde una altura elevada. Pero también puede aparecer tras soportar una carga excesiva sin que el animal esté preparado para ello.

A veces también se da como consecuencia de la hipotermia que puede sufrir un perro cuando se encuentra en un entorno en el que hace un frío excesivo y sin estar preparado para ello. Entonces, los músculos tienen problemas para moverse, puesto que el frío los paraliza, y aparece la inflamación.

Cuando aparece en un perro mayor, se trata simplemente de los efectos de la edad, que les producen dolores y achaques varios. O bien por parásitos que anidan en los músculos y otras zonas móviles del organismo del animal, y ocasionan desplazamientos y erosiones.

Evidentemente, uno de los principales síntomas de que un perro tiene miositis, además de la dificultad de desplazamiento si afecta a las patas o a la zona de las articulaciones y la columna, es el dolor. Los perros afectados tendrán tanto dolor que generalmente no querrán moverse (o no podrán hacerlo), y gemirán de dolor. También rechazarán que se toque la zona afectada, e incluso las caricias, aunque sean suaves.

El perro puede encontrarse mejor a primera hora de la mañana después de dormir, pero ya aparecerá cansado. Y el dolor irá aumentando a medida que pase el día. Es especialmente indicativo de la presencia de miositis el dolor en la zona de la pelvis o del hombro, dos de los puntos en los que primero se manifiesta esta dolencia.

Además, la miositis presenta otros síntomas adicionales. Entre ellos, las dificultades para posar una pata o varias, la posición curvada de la espalda del perro, etc. Todo unido a una tensión evidente en la zona del cuello, producto de los dolores y las dificultades para moverse, y a la hinchazón de la zona afectada. También puede aumentar la temperatura corporal, y aparecer sangre en la orina. Y como consecuencia de todo esto, llegan el decaimiento y la pérdida de apetito.

Tratamiento de la miositis en perros

Cuando la miositis se detecta pronto, y se trata de una forma leve, bastará llevar al animal al veterinario para que le ponga un tratamiento adecuado tras dar con la causa de la enfermedad. Por lo general, estará completamente restablecido en un par de semanas. Pero cuando se trata de una miositis grave o se aplaza su tratamiento, puede tardar más en curarse, y le pueden quedar secuelas.

Entre estas secuelas está el acortamiento de los músculos afectados, la atrofia muscular y la paralización de una o varias extremidades. En estos casos, además de un tratamiento para eliminar el dolor y tratar de reparar en la medida de lo posible el daño, el perro puede necesitar rehabilitación y diversos apoyos para poder desplazarse. Estos van desde un protector para las extremidades afectadas hasta una silla de ruedas adaptada para casos más graves que impliquen la parálisis de las patas traseras.

Cómo cuidar de un perro discapacitado

Debido a los grandes avances veterinarios, hoy en día podemos encontrar diversas soluciones para los problemas de movilidad de los animales. Tanto si nuestro amigo ha sufrido una enfermedad como si consideramos adoptar, es posible cuidar de un perro discapacitado para que disfrute de una vida feliz.

Cuáles son las causas de la pérdida de la movilidad

Aunque hasta hace no demasiado tiempo no se valoraba la opción de cuidar de un perro discapacitado, en la actualidad se les da una oportunidad. Gracias al trabajo de quienes luchan por sus vidas, en el mercado podemos encontrar diferentes opciones para ayudarles a mejorar su calidad de vida.

Pero antes de pasar a las soluciones disponibles para cuidar de un perro discapacitado, vamos a ver las causas. En algunas ocasiones, la movilidad puede recuperarse progresivamente, pero en otras, la parálisis será definitiva.

  • Enfermedades o procesos degenerativos: algunas patologías como la artrosis canina de tipo severo, la displasia, las hernias o la mielopatía degenerativa, entre otras, afectan a las capacidades físicas de los perros.

  • Intervenciones: una intervención quirúrgica, una fractura o algunos accidentes reducen temporalmente la movilidad del animal. Será temporal o definitiva en función de la gravedad y los daños.

  • Parálisis: nacer con un defecto o sufrir una amputación ocasiona una parálisis permanente en el animal.

  • Problemas neurológicos: este tipo de problemas, así como los de columna y los traumas, suelen aparecer con la edad o el sobrepeso. La solución varía según la causa.

Así, podemos distinguir pues entre las parálisis permanentes y las temporales. Dependiendo de las causas, el tratamiento y las opciones para cuidar de un perro discapacitado cambiarán. Existen en el mercado diferentes sillas y arneses para ayudarles. Y también es conveniente utilizar la fisioterapia para acelerar la rehabilitación cuando esta sea posible.

Cómo cuidar de un perro discapacitado

Elementos para cuidar de un perro discapacitado

Cuidar de un perro discapacitado es ahora bastante sencillo dadas las opciones que tenemos a nuestro alcance. Aunque en el mercado hay diferentes modelos de sillas de ruedas y arneses, hay quienes prefieren construirlos ellos mismos.

Sillas de ruedas

Las sillas de ruedas para cuidar de un perro discapacitado suelen estar hechas en procesos industriales. Sin embargo, también existen modelos fabricados artesanalmente. En la actualidad, encontramos modelos hechos en 3D, que están adaptados a las medidas de nuestro amigo.

Asimismo, las sillas vienen adaptadas también para la falta de movilidad en las patas anteriores (poco comunes) y las posteriores. Y las hay con ruedas para la rehabilitación e integrales, si la movilidad es reducida.

Arneses

Los arneses también son utilizados para cuidar de un perro discapacitado. Están indicados para la pérdida de movilidad, para los paralíticos o cuando existe alguna discapacidad. Gracias a su diseño nos permiten soportar el peso de las patas traseras, delanteras o ambas.

Para una mayor comodidad al cuidar de un perro discapacitado, también hay variantes con sujeción en el viente. La gama de tipos de arneses es muy amplia y tendremos que buscar la que mejor se adapte.

En Ortocanis puedes encontrar distintos modelos que se adaptan a las diferentes patologías del perro. Si tienes dudas, puedes contactarnos y te ayudaremos a elegir el adecuado. También puedes leer la experiencia de otros compradores. Cuidar de un perro discapacitado es darle una oportunidad a la vida.

Las patas de los perros son una de las zonas más vulnerables de los perros. Por un lado, están en contacto directo con el suelo y pueden sufrir heridas. También están expuestos a golpes o a pisar mal. Y por supuesto, pueden sufrir un problema en las patas, o lesiones por torceduras, malas pisadas, etc. O simplemente, por efecto de la edad.

Por lo tanto, conviene revisar cada cierto tiempo sus extremidades cuidadosamente. También hay que estar atentos ante cualquier cambio de comportamiento. Si, por ejemplo, un perro que es muy activo de repente se vuelve sedentario, o si cambia otros comportamientos, es necesario averiguar el porqué. Para ello, aparte de descartar otras patologías, es necesario revisar sus patas.

Cómo detectar una enfermedad o problema en las patas del perro

Cómo detectar un problema en las patas de un perro

A veces, si un perro tiene un problema en las patas es bastante evidente. De repente empiezan a cojear, o no quieren andar. O les da por lamerse insistentemente una pata. O por dar la sensación de que se la muerden. Entonces, está claro que algo les sucede.

Pero a veces, lo que les sucede no es tan evidente. Pueden estar molestos, pero no quedar claro dónde puede estar el problema. En ese caso, cuando el perro está cómodo, se puede realizar una inspección con cuidado de sus patas. En estos casos, hay que tener cuidado al hacerlo, para no hacerle daño.

Cómo examinar las patas de un perro

Para revisar las patas de un perro en busca de problemas o lesiones, lo más recomendable es comenzar por sus almohadillas. Debido a que están en contacto con el suelo, son algunas de las partes más susceptibles de tener problemas. Al andar, se le puede clavar algo al perro en ellas. O hacerse una herida pequeña, que a simple vista no se aprecia, pero que pueda derivar más adelante en un problema en las patas más serio. También puede tener las almohadillas agrietadas, o un quiste.

Tras revisar las almohadillas y la zona que las rodea, si no se aprecia ningún problema en ellas, hay que revisar las patas. Para ello, es necesario palpar con cuidado cada una de ellas. Se esta manera se podrán apreciar bultos extraños. También golpes que le puedan causar dolor. Si es así, el animal reaccionará cuando lo sienta, e intentará retirar la pata. De ahí lo de revisárselas con cuidado. Para evitar causarle más dolor.

Qué hacer cuando hay un problema en las patas

Siempre que se detecte que un perro tiene un problema en las patas hay que acudir al veterinario. Aunque sea una herida, porque si no cura bien o se infecta, puede degenerar en un problema mayor. Por lo tanto, es aconsejable consultar con un especialista. Y hacerlo, además, sin perder tiempo. Si esperas para acudir con el perro a una consulta, el problema puede agravarse.

El veterinario examinará al animal y decidirá el tratamiento más adecuado en cada caso. Desde una cura de una herida hasta una pequeña cirugía. También podrá indicar si es necesario proteger algún área de las patas afectadas. Por ejemplo, con un soporte para carpo. O, tras una cirugía, con una férula ortopédica. En cualquier caso, siempre deberás seguir las pautas que te indique el especialista.

 

Fisioterapia para animales: acelera su rehabilitación

La fisioterapia para animales son un grupo de terapias y técnicas que nos ayudan a acelerar la rehabilitación de nuestros amigos. Recomendada para una amplia variedad de lesiones y patologías, se está convirtiendo en una gran aliada para la recuperación.

Qué es la fisioterapia para animales

Tal y como para los humanos, la fisioterapia para animales es una técnica que sirve tanto para la prevención de lesiones como para la rehabilitación de las mismas. Además, debido a la amplia variedad de opciones, es capaz de tratar diferentes patologías musculoesqueléticas.

Se ha demostrado que la fisioterapia en animales es capaz de curar diversas condiciones. Con la reducción del dolor, de la inflamación y de la hinchazón, el cuerpo se ve más preparado para volver a desarrollar la fuerza muscular y recuperar así la movilidad perdida. El proceso de recuperación se ve reducido cuando se utilizan estas terapias.

La fisioterapia para animales está dirigida a tres categorías diferentes. Por un lado, los animales de pequeño tamaño, como son los perros y los gatos. En segundo lugar, los animales de tamaño grande, como podrían ser los caballos. Por último, los animales exóticos, como aquellos que participan en circos o que viven encerrados en zoológicos, en los que su condición física se ve seriamente dañada.

Beneficios de la fisioterapia para animales

La fisioterapia para animales debe llevarse a cabo cuando un veterinario lo indica. Se trata de una terapia complementaria que necesita ser supervisada. Algunos de los beneficios que se obtienen con este tratamiento son los siguientes:

  • Mejora de la calidad de vida cuando se ha perdido movilidad por algún tipo de lesión o enfermedad degenerativa

  • Ralentización de los procesos que dañan y degeneran la musculatura y la estructura ósea del animal. Ayuda también a tratar los espasmos musculares

  • Aumento del rendimiento y mejora del tratamiento para las lesiones de tipo musculoesquelético

  • Mejora de la energía y la vitalidad

  • Reducción del dolor en los músculos, tendones, ligamentos y articulaciones que han sufrido roturas y optimización de la reparación de las fracturas

fisioterapia para animales

Cómo son las sesiones de fisioterapia en animales

La fisioterapia en animales abarca diferentes tratamientos. La duración de estas sesiones está entre la hora y la hora y media en función de la técnica utilizada. Estas pueden ser pasivas o activas dependiendo del objetivo que tengamos.

Una de las técnicas utilizadas son los masajes. Además de la reducción de la tensión muscular y el dolor, se liberan endorfinas y se reduce el estrés. La fisioterapia en animales no solo mejora la condición física, sino que también ayuda al cuadro emocional.

La hidroterapia es también muy común para aquellos animales con problemas de articulaciones. Puesto que en el agua no cargamos con el peso del cuerpo, este tipo de fisioterapia para animales está indicado para aquellos cuya musculatura o estructura ósea está debilitada. La persona rehabilitadora se encargará de valorar la modalidad del nado, la intensidad y el tiempo.

La laserterapia o los ultrasonidos son también utilizados con mucha frecuencia para el tratamiento de patologías. La intensidad y la profundidad a la que se trabaje dependerá siempre del grado de la enfermedad y deberán siempre ser supervisados por un rehabilitador.

La fisioterapia para animales como parte de la rehabilitación puede mejorar considerablemente el proceso de recuperación de nuestro amigo. En nuestra tienda, puedes encontrar masajeadores y terapias de frío y calor que te ayudarán a conseguir estos objetivos.

La bursitis de codo es una dolencia más frecuente de lo que pensamos en los perros. Sobre todo en los que tienen tamaño mediano o grande y pelaje corto. No es mas que una inflamación de la bolsa en la que se encuentra el líquido sinovial de ciertas articulaciones. En concreto, de las que tienen un hueco entre los huesos que unen. Es en él en el que se encuentra esta bolsa, que envuelve a las articulaciones. Casi todas las articulaciones del cuerpo de humanos y animales son de este tipo, como la rodilla o el codo. Y es en esta última en la que con más frecuencia se suele dar la bursitis de codo en los perros.

Cómo detectar y tratar la bursitis de codo en los perros

Bursitis de codo en perros: diagnóstico y tratamiento

La aparición de una bursitis en el codo de la pata de un perro de manera espontánea es bastante rara. Normalmente aparecerá tras un golpe fuerte en la zona. O bien tras un golpe ligero pero que se da el animal de manera continua. Cuando se produce, es bastante evidente que al animal le pasa algo. La articulación se empieza a inflamar y el animal tiene problemas para caminar y moverla. Además, comienza a tener dolores.

Lógicamente, cuanto antes se detecte, menos gravedad alcanzará. Para ello conviene explorar con cierta frecuencia las patas del perro y, ante cualquier bulto extraño en sus articulaciones, acudir a un veterinario. Este examinará al animal y le prescribirá el tratamiento más adecuado.

Este tratamiento será distinto en función de diversas variables. Entre ellas, del estado de la bursitis, así como de la presencia o no de ciertas complicaciones. Por ejemplo, de una infección asociada. Por lo general, bastará con poner un vendaje en la extremidad afectada. También puede aconsejar el uso de una órtesis de codo para reducirla.

En los casos en los que haya infección, se tratará además con antibióticos. Si está avanzada, es posible que haya que drenarla, para lo que se empleará una aguja fina. Y si se trata de una bursitis grave, será necesario realizar una intervención quirúrgica para reducirla.

¿Cómo evitar la aparición de la bursitis?

Para prevenir en la medida de lo posible la aparición de la bursitis, hay que evitar los golpes repetitivos. Contra los bruscos y fuertes poco se puede hacer, pero al menos se pueden intentar los otros. Por ejemplo, los que se puede dar cuando se tumba en el suelo. Para evitarlos, se puede colocar una superficie blanda donde el perro acostumbra a echarse.

Evidentemente, si se hace de manera repentina, el perro lo rechazará. Sobre todo si es adulto y no está acostumbrado. Por lo tanto, cuanto antes se empiece a acostumbrarle a dormir sobre un cojín de los que se utilizan como camas para perros, mejor. A ser posible, debe comenzarse cuando el perro es aún un cachorro. Así será más sencillo. Si no lo acepta, se puede probar colocando una alfombra suave donde acostumbre a echarse.

También es aconsejable evitar, en la medida de lo posible, que el perro se eche sobre el asfalto. También sobre la tierra si no hay hierba o césped sobre ella, puesto que al ser dura y presentar una superficie irregular, puede hacerle daño en los codos y desembocar en bursitis.