Si tu perro se está recuperando de una enfermedad que requiere de un vendaje, férula o cabestrillo , el cuidado adecuado es imprescindible para su recuperación. Es mucho más probable que ocurran complicaciones en perros que no reciben el cuidado y la supervisión adecuada.

Cuidar el vendaje de un perro

Las férulas, cabestrillos y vendajes pueden causar problemas graves en tu perro si:

  • Le hacen daño
  • Resbala con ellas
  • Se tuercen
  • Permanecen por mucho tiempo
  • Se mojan

Las férulas, cabestrillos y vendajes deben mantenerse secos y limpios en todo momento. Si se humedecen, mojan o ensucian, es necesario remediar esto tan pronto como sea posible.

Cuando el animal sale al aire libre, se puede aplicar un revestimiento impermeable temporal en la venda, cabestrillo o férula para mantenerlo seco. La cubierta debe ser utilizada solo en períodos breves (no más de 60 minutos en una vez) y se retirará inmediatamente al volver a casa.

Si la cubierta permanece puesta durante más de 60 minutos , la humedad puede acumularse en el interior del revestimiento, lo que haría que el vendaje se humedeciera.

En general se recomienda que los perros permanezcan en casa tanto como sea posible mientras tienen un vendaje y se están rehabilitando. Un vendaje mojado puede causar rápidamente una infección en la piel. Cambia la venda lo antes posible.

Comprueba los dedos de los pies y el tejido en la parte inferior de la venda o férula por lo menos una vez al día . Si observas algún hinchazón el vendaje puede estar demasiado apretado o desplazado y necesita ser revisado de inmediato por un veterinario y probablemente ser reemplazado. En vendajes o férulas el hinchazón puede aparecer como una extensión aparte de los dedos de los pies . Compara con el otro pié para detectar diferencias.

Si el vendaje o férula parecen haberse deslizado o torcido, huelen mal o se han dañado por mordiscos, tu perro necesita una nueva.

Debes monitorear la piel cerca de los bordes de la venda, cabestrillo o férula para ver si se producen rozaduras , enrojecimiento o sarpullidos. Si alguno de estos problemas aparece, lleva a tu perro al veterinario lo antes posible.

La restricción de la actividad es por lo general una parte importante del proceso de curación, mientras tenga un vendaje. Restringe significativamente la actividad del can a menos que el veterinario te indique lo contrario. Esto incluye mantener a tu perro con correa en las salidas, si es demasiado activo el vendaje puede perder su función.

Evita suelos resbaladizos mientras los vendajes de las piernas, pies, espalda, cadera, cuello u hombros están en uso.
Lo mejor para el animal es evitar jugar con otros perros o con niños durante la rehabilitación.
Es imperativo trabajar de cerca con tu veterinario durante este período. Es mucho más probable que ocurran complicaciones en animales domésticos que no son vigilados cuidadosamente.

Revisar los vendajes generalmente cada 48 horas, desde que se colocaron. Revisar las férulas y cabestrillos cada 1-2 días , dependiendo de las necesidades del paciente.

PUNTOS IMPORTANTES :

Usa los medicamentos según las prescripciones médicas.
Asegúrate de seguir todas las instrucciones de restricción de la actividad de tu veterinario.
Vigila cuidadosamente cualquier férula, cabestrillo, vendaje, o las instrucciones post- quirúrgicas (estas pueden ser las diferencias entre una recuperación exitosa y más problemas).
Vigila tu perro con cuidado y realiza revisiones según las indicaciones de tu veterinario.

Férulas ortopédicas para perro

Cuidados de un perro que ha sufrido la amputación de una pata

Hasta no hace mucho, encontrar un perro al que le faltan una o varias patas, por completo o en parte, no era nada habitual. Cuando un perro tenía un accidente o sufría una enfermedad que resultase en la amputación de una pata, era habitual sacrificarle. No había mucha información sobre el tema, ni muchas opciones para los perros que sufrían ese problema.

Pero por fortuna para los animales, esto ya no es así. Los avances tanto en cirugía como en cuidados para perros que han sufrido la pérdida de una de sus patas hacen que puedan salir adelante y valerse por si mismos. Hasta el punto de hacer una vida prácticamente normal. Eso sí, con algunos cuidados especiales y una atención especial.

Cuidados de un perro que ha sufrido la amputación de una pata

Cuidar a un perro con amputación de una pata reciente

Si hace poco tiempo que el perro ha perdido una pata, requerirá ciertos cuidados hasta que se recupere físicamente. A diferencia de lo que sucede con los humanos, que tras una amputación requieren varios meses para recuperarse físicamente, un perro se recobra de este tipo de operaciones con bastante rapidez. En efecto, en dos o tres días, un perro puede estar bastante recuperado de la operación. Y habrá recobrado su movilidad, casi por completo, en dos o tres semanas.

Es posible que al principio necesite un poco de ayuda para levantarse, hacer sus necesidades, o comer, por ejemplo. Sobre todo si la amputación es de la pata delantera. En estos casos, el animal se recuperará con algo más de lentitud que si la amputación es de la trasera. Esto se debe a que los perros cargan más peso sobre sus patas delanteras que sobre las traseras.

De lo que sí habrá que preocuparse es de la cicatrización de la herida, y sus curas. Es importante vigilar que la herida no se infecte, y que cicatrice bien. Generalmente, el veterinario se encargará de hacer un seguimiento cuidadoso de ella, aunque es conveniente vigilarla también en casa e informar de cualquier anomalía al veterinario. Si no hay ningún problema, se le retirarán las grapas con las que habitualmente se cierran este tipo de heridas en unos 15 días.

A nivel emocional, la recuperación ya será otra cosa. Una amputación puede ser algo complicada para un perro, por lo que puede mostrarse triste o apático durante unos días. Es perfectamente normal, pero no durará mucho tiempo. Los perros, cuando se acostumbran a su nueva situación, no tienen ningún trauma. Pueden ser perfectamente felices aunque tengan tres patas.

Precauciones con perros a los que se les ha amputado una pata

Como hemos mencionado, un perro al que le falta una pata podrá recuperarse en poco tiempo. Y hacer una vida prácticamente normal. Para ellos no será ningún problema correr o saltar solo con tres patas. Parece asombroso, pero es así. Eso sí, hay que tener presentes algunas precauciones con la salud de este tipo de perros. Especialmente en cuanto a músculos y huesos.

Los perros a los que se les ha amputado una pata redistribuirán, a partir de entonces, el peso del cuerpo y de las extremidades restantes de diferente manera. De una que aunque le resulte cómoda, no es la natural. Por tanto, es aconsejable vigilar sus huesos y, sobre todo, su columna, para evitar desgastes. La revisiones periódicas a las que se le someta dede la amputación habrán de poner especial cuidado en sus músculos y huesos para evitar problemas.

Equipo redactor de Ortocanis.

Colchón Ortopédico

Los perros pueden tener problemas de salud relacionados con sus extremidades. Pero también pueden tener problemas en la espalda. Estos problemas pueden ser tanto musculares como óseos. Y pueden deberse a diversos factores. Por ejemplo, a una enfermedad, ya sea puntual o crónica. O a un golpe.

También pueden deberse al desgaste de huesos y músculos propio de la edad. En efecto, los perros ancianos pueden sufrir enfermedades degenerativas, como la artrosis. También tener más achaques y dolores que un perro joven. Esto incide en su bienestar, pero también en su movilidad. Y como consecuencia, en su estado general.

Soporte para perros con problemas en la espalda

Un perro con dolores no sólo se mueve peor. También está de peor humor y más triste. En estos casos lo mejor es consultar al veterinario. Tanto para averiguar qué le sucede como para que le recomiende el tratamiento más adecuado. En muchas ocasiones consistirá básicamente en suministrarle antiinflamatorios y calmantes. Otras veces será necesaria una intervención quirúrgica. Por ejemplo, si hay una hernia discal complicada.

Además de este tipo de tratamientos, se puede ayudar al bienestar de los perros con protectores y soportes ortopédicos. Por ejemplo, un soporte térmico toraco-lumbar. Con ellos, además de tener protegida la espalda, recibirán calor en la zona afectada. De esta manera, sus lesiones mejorarán.

Este soporte está indicado para perros de cierta edad que sufren artrosis en la columna. También para los que tienen inestabilidad en la zona lumbar y torácica, o síndrome de cauda. Aparte de esto, está indicado para tratamientos conservadores en hernias discales. Y también para los periodos posteriores a las operaciones de esta dolencia.

En general, está recomendado para perros que sufran cualquier tipo de dolencia en la columna vertebral. Y para los que tengan problemas de movilidad en las patas traseras.

Colchón Ortopédico para perros

Camas ortopédicas y abrigos térmicos

Los perros con problemas de espalda deben descansar bien para evitar más dolores. Generalmente, una cama convencional para perros no les proporcionará el apoyo y soporte que necesitan. Por lo tanto, si un perro tiene lesiones en la columna o problemas de movilidad es aconsejable que utilicen una cama ortopédica. Esto es especialmente aconsejable si el perro ya es anciano, o si tiene problemas de artrosis.

Este tipo de camas están fabricadas de forma especial para mejorar el descanso de los perros ancianos. Así, si descansan mejor, su organismo estará más reposado, y sus lesiones se suavizarán un poco. Sucederá lo mismo si el perro tiene artrosis. Estas camas se fabrican con unos materiales y acabados específicos para mejorar el rendimiento de las articulaciones del animal.

Generalmente suelen estar compuestas por un material viscoelástico o de espuma especial, recubierto de tela suave y de tacto agradable, para que el perro se encuentre cómodo sobre ellas. Aparte de esto, suelen ser más gruesas y firmes que las camas para perros convencionales.

Además de las camas, estos perros también deben abrigarse en invierno. Las temperaturas bajas pueden afectar a sus articulaciones y a su espalda. Por lo tanto, es recomendable ponerles un abrigo térmico protector. Así se mantendrán más calientes y su espalda no sufrirá las consecuencias del frío.

 

 

Botas para perros: para prevenir y curar lesiones

Seguro que en alguna ocasión has visto a algún perro con una especie de zapatos que le protegían las patas. No se trata de un capricho de su dueño para que el animal parezca que lleve zapatos. Seguro que hay un motivo para que lleve botas para perros. Una herida mal curada, una lesión en una almohadilla de la planta, etc.

Pero también pueden utilizarse a modo de prevención para evitar lesiones y enfermedades. Sobre todo cuando se lleva a un perro al monte o a dar un paseo por terrenos abruptos. O cuando hay bajas temperaturas, nieve o hielo. El uso de zapatos o botas para perros protege sus patas y evita problemas derivados de pisarlos.

Botas para perros: como ayuda en curación de lesiones

Cuando los perros sufren cierto tipo de lesiones, sienten dolor al apoyar la pata lastimada. Además, sobre todo si se trata de una herida causada por un objeto punzante, las almohadillas de la pata suelen quedar lastimadas. Por lo tanto, durante un cierto tiempo sienten dolor al pisar. Y las patas son más sensibles al pisar en ciertas superficies y pueden lastimarse de nuevo.

Botas para perros: para prevenir y curar lesiones

Si se protege la pata dañada con una bota, se evitarán muchas situaciones en las que pueda sufrir una herida de nuevo. Las botas pueden ser altas y bajas, de suela de caucho o con una de tipo vibram. En este último caso, le servirá para poder moverse con comodidad (y mejor agarre) por todo tipo de superficies.

Las botas están indicadas para perros que tienen algunos problemas de movilidad. En estos casos, tendrán que utilizar botas en todas sus patas. No les resultan incómodas y son fáciles de poner y quitar, así que son perfectas para ellos. Y al llevarlas, mejorará su nivel de agarre. Precisamente, los perros que tienen problemas de movilidad, debido sobre todo a la edad o a alguna lesión seria, suelen tener problemas de estabilidad. Y se resbalan.

Con las botas podrán agarrarse mejor, caminarán con más comodidad y evitarán caídas. En estos casos, las más recomendadas, sobre todo si se desplazan por superficies lisas, son las de suela de caucho.

Botas en superficies irregulares o con nieve

Las botas para perros también resultarán muy cómodas para el animal si se las ponemos en determinadas situaciones. Por ejemplo, para caminar por bosques o superficies irregulares. También para subidas al monte. O cuando hace mucho frío o nieva. Con ellas, sus patas no sufrirán por encontrarse piedras u otros elementos extraños. Tampoco por la acción del frío.

Las heladas y las nevadas dejan el suelo en unas condiciones que no son precisamente las más adecuadas para las patas de los perros. El frío al pisar sobre ellas pueden resecar sus almohadillas, que en no pocos casos pueden abrirse. Esto da lugar a heridas en sus patas, y a los consiguientes problemas de movilidad. Unas botas con suela de tipo vibram, tienen más agarre que las de caucho y son más apropiadas para la nieve. No obstante, pueden utilizarse en todo tipo de terrenos.

Causas de una cojera en los perros jóvenes

La cojera, aunque solemos relacionarla con perros de avanzada edad o que se acercan a ella, lo cierto es que puede aparecer a cualquier edad. No obstante, sí puede deberse a patologías concretas. Aquí os dejamos las causas de la cojera en los perros jóvenes.

Por qué aparece la cojera en los perros jóvenes

La cojera es un problema que se da en los perros con mucha frecuencia. El origen de esta podemos encontrarlo en los huesos, el cartílago, las articulaciones e incluso la cadera. Para determinar su causa, no solo habrá que atender a la edad del animal y su estilo de vida, sino que también tendremos que valor la presencia de ciertas patologías o enfermedades.

Aunque en muchos casos la causante puede ser la misma a cualquier edad, hoy vamos a hablar de las causas de la cojera en los perros jóvenes. No obstante, siempre que observemos problemas para caminar, es conveniente acudir al veterinario.

Causas de una cojera en los perros jóvenes

Panoesteitis canina

Esta enfermedad de tipo inflamatoria es una de las causantes de la cojera en los perros jóvenes. Su origen lo encontramos en los huesos, sobre todo el húmero. Se da principalmente en razas grandes y gigantes por el propio crecimiento.

Entre la sintomatología se observa debilidad y una cojera que puede afectar de manera alternativa a las dos piernas. Para el diagnóstico se realizará una radiografía que permitirá ver las partes afectadas en el interior del hueso. Suele desaparecer cuando el animal llega a la edad adulta, por lo que solo se administran antiinflamatorios.

Necrosis avascular en el fémur

Esta causa de la cojera en perros jóvenes también se da en los humanos. La cabeza del fémur va desapareciendo por razones que no son del todo conocidas. Afecta con mayor frecuencia a las razas de perros pequeños, aunque también en algunas grandes. Generalmente entre las cuatro y las seis semanas de vida.

Para diagnosticarla habrá que observar cojera en perros jóvenes con apoyo y un aumento progresivo del dolor. La rótula de esa pierna se elevará con respecto a su posición normal. Inicialmente podrá ser leve pero en uno o dos meses se intensificará. Una radiografía permite verificarla. El tratamiento es quirúrgico, y consiste en unir la tibia con una banda y clavos.

Osteodistrofia hipertrófica

La tercera causa de cojera en perros jóvenes viene por la alimentación. Los desequilibrios en la dieta hacen que se produzca una proliferación del hueso de carácter anormal. Las extremidades se inflaman y aparece también fiebre. Resulta muy dolorosa.

Para tratar esta cojera en perros jóvenes, que suelen ser de raza grande, se modifica la alimentación y se administran antiinflamatorios. Pueden pasar meses hasta que el problema se soluciona.

Osteocondritis dissecans

La causa de esta cojera en los perros jóvenes es una fisura en el cartílago de la articulación. Al perder el líquido que se encuentra en su interior, este toca el hueso y se produce la inflamación. Puede aparecer en la rodilla, el codo o el hombro, entre otros. Suele ser necesaria una intervención quirúrgica, además de utilizar protecciones, como los condroprotectores.

Luxación de la rótula

La última de las causas de la cojera en los perros jóvenes es la luxación. Tanto por un golpe como por genética, la rótula se desplaza de su sitio. Es más frecuente en las razas pequeñas y la sintomatología son saltos al andar. Palpando la articulación puede detectarse fácilmente. En función de la gravedad de la cojera en los perros jóvenes podrá requerirse cirugía. Si es leve, bastarán antiinflamatorios y condroprotectores.

Y hasta aquí las causas de la cojera en los perros jóvenes. Hay que recordar que los golpes, los accidentes o el exceso de actividad también pueden provocarla. En cualquier caso, el veterinario será quien podrá indicarnos el motivo y su tratamiento.

Es bastante frecuente ver a un perro cojear. Como los humanos, una mala pisada o un golpe pueden llevarles a sufrir dolor. Y como consecuencia a cojear durante unos minutos. Pero cuando pasa el tiempo y no paran de hacerlo, o cuando comienzan a renquear de una pata sin que haya un motivo aparente para hacerlo, conviene encontrar las causas.

Para ello, lo primero es revisar la pata por fuera. Puede que, simplemente, el animal se haya clavado algo en la zona de las almohadillas de la pata y le haga daño al andar. En estos casos bastará con sacárselo con cuidado y desinfectar la zona afectada. En ocasiones se lo podrás extraer tú mismo. Pero otras veces, lo que le pasa no será tan evidente, y será necesario ir al veterinario para examinar al perro.

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-«Mi perro cojea»: veamos las causas posibles.

Aparte de clavarse algo en la pata, o de sufrir alguna herida, la causa más común por la que un perro cojea es una lesión articular. O en los músculos y huesos. En muchos de estos casos, la delatará alguna hinchazón en la pata, o una inflamación en las articulaciones. Pero otras veces no habrá ninguna señal exterior que la delate. En estos casos, el perro empieza a cojear de manera repentina. Muchas veces, lo hace después de practicar una actividad física de cierta intensidad. Entre las lesiones más frecuentes están la rotura de ligamentos y las dislocaciones, así como las fracturas.

Los efectos de la edad también pueden hacer que al perro cojear por culpa de dolencias como la artrosis. En estos casos, el veterinario debe preparar un plan para que el perro consiga mejorar. También la puede ocasionar una displasia, ya sea de cadera o de codo. En este caso, la articulación de la cadera o el codo se inflama, y no encaja bien en el lugar que le corresponde. En muchos casos puede requerir cirugía para corregirse.

También, en los perros jóvenes, lo puede ocasionar algo similar al dolor que experimentan los niños en las piernas al crecer. Es más frecuente en los perros de gran tamaño, y desaparece solo al de unas semanas. Se denomina panosteitis y puede pasar de una pata a otra. En cualquier caso, es bastante menos preocupante que las causas anteriores.

Qué hacer si tu perro cojea

Lo primero que hay que hacer ante la cojera en un perro es acudir al veterinario. Lo examinará para determinar las causas de la dolencia y le pondrá el tratamiento adecuado. En algunos casos bastará con antiinflamatorios y puede que una férula, una ortesis o un arnés. Pero en otros casos será aconsejable una cirugía para corregir el problema.

En otros casos, el animal tendrá que realizar diversos ejercicios de rehabilitación. Y puede que necesite alguna ayuda para mejorar su deambulación. Por ejemplo, un protector articular, que variará en función de la pata afectada. Y de la zona de la misma que esté afectada. Estos protectores de neopreno, aumentarán la temperatura de trabajo de la articulación, acelerando el metabolismo y la recuperación mientras reducen el dolor y la inflamación.

En cualquier caso, conviene seguir la recomendación del veterinario antes de colocarle uno.

Ayudas para perros que cojean

Razones por las que un perro tiene problemas para caminar

Existen diversos factores por los que un perro puede tener problemas para caminar. A la hora de valorar una patología, debemos tener en cuenta, entre otras cosas, la edad del animal, ya que en algunas ocasiones, como en los perros ancianos, la razón principal puede ser la propia edad. Pero, ¿qué otras causas puede haber?

Causas de los problemas para caminar

En función del ritmo de vida que lleve nuestro perro, es posible que experimente algunos días dolores localizados. Tal y como nos sucede a las personas, el exceso de ejercicio puede ocasionar cansancio y debilidad. Esto hará que tengamos problemas para caminar.

Sin embargo, cuando los dolores se prolongan en el tiempo y la duración superar el par de días, nos conviene acudir al veterinario. Allí harán una valoración y procederán con el diagnóstico. Algunas de las causas más comunes por las que aparecen los problemas para caminar son las siguientes.

Razones por las que un perro tiene problemas para caminar

Lesiones

Además de una fractura no visible o un desgarro en los tendones, los problemas para caminar pueden deberse también a una lesión en la espalda o en la médula espinal. Esta suele aparecer por un traumatismo, un derrame cerebral o por daños en los discos.

Cuando la médula espinal o la columna de un perro se encuentra inflamada o con alguna lesión, las patas traseras pueden mostrar signos de debilidad o inestabilidad. Esto le provocará irremediablemente problemas para caminar. Si nuestro perro no ha sufrido ningún accidente pero se encuentra en esta situación, debemos acudir al veterinario lo antes posible.

Mielopatía degenerativa

Esta enfermedad es otra de las causas por las que un perro puede tener problemas para caminar. En especial en los perros adultos, las fibras que envían las señales al cerebro para la movilidad de las patas se van destruyendo. La causa es el propio deterioro de la médula espinal.

Los perros que padecen de mielopatía no experimentan dolor, pero la enfermedad afecta directamente a la movilidad. Las patas pierden fuerza y el animal no es capaz de caminar con normalidad ni de permanecer de pie por mucho tiempo. En la actualidad no existe cura para esta enfermedad, pero la fisioterapia y la medicina holística pueden aliviar la sintomatología.

Diabetes

Las hembras tienen más tendencia a sufrir diabetes, que también puede ocasionar problemas para caminar. Aunque algunas razas como los Golden, los Pastores alemanes o los Schnauzer son más propensos, puede afectar a cualquiera.

Para evitar la diabetes es conveniente no darle a los perros alimentos ricos en azúcares. Dado que son capaces de comerse cualquier cosa, es muy frecuente que muchos dueños compartan su comida. Pero no hay que olvidar que algunos alimentos aparentemente inofensivos y que además les gustan son tóxicos para ellos. Para determinar si la diabetes es la causa de los problemas para caminar basta una analítica.

Artrosis

La artritis y la artrosis son otras de las causas por las que los perros pueden tener problemas para caminar. Los perros adultos y de razas grandes suelen ser quienes más padecen de esta enfermedad. Suele afectar a las articulaciones de la cadera y de la rodilla, deteriorando las amortiguaciones y causando dolor.

Algunos medicamentos además de la fisioterapia pueden aliviar los síntomas. Así, nuestro amigo podrá mantener una calidad de vida óptima y reducir sus problemas para caminar.

Las causas de los problemas para caminar son amplias y variadas. En cualquier caso, si observamos que nuestro perro pasa más de dos días sin poder moverse con normalidad, lo más recomendable es acudir al veterinario. Cuanto antes detectemos el problema, antes podremos solucionarlo.

Ortocanis: Ayudas para perros con movilidad reducida

La parálisis en perros, que hace que el animal no pueda mover las patas traseras, las delanteras, o las cuatro, tiene diversos orígenes. La puede causar un traumatismo, pero también una enfermedad. También puede ser gradual o repentina, ser irreversible u ofrecer posibilidades de mejora o curación.

Silla de ruedas para perro Ortocanis

Silla de ruedas para perro Ortocanis

En cualquier caso, será necesario proporcionar al animal todos los cuidados necesarios para facilitar su recuperación. Para ello resulta fundamental conocer la causa de la parálisis para aplicar el tratamiento más adecuado. No sólo podríamos paliar sus síntomas, sino revertirlos en determinados casos, y de no ser posible, proporcionarle la mayor calidad de vida posible.

Principales causas de la parálisis en perros

Fundamentalmente, la parálisis en perros la provoca o bien un traumatismo o una enfermedad. Esta puede ser congénita o infecciosa. Entre las enfermedades congénitas que provocan parálisis en los perros, sobre todo en las extremidades posteriores, está una patología degenerativa de los discos intervertebrales. Los perros que la padecen, normalmente producto de la edad, van perdiendo movilidad, dado que la membrana que rodea a su médula espinal se va descomponiendo progresivamente.

En cuanto a las enfermedades infecciosas que provocan parálisis, hay dos que resultan especialmente peligrosas. Son la rabia y el moquillo. Por otro lado, puede que el animal que experimenta una parálisis tenga un tumor en alguna parte de su cuerpo que le afecte a la movilidad. Por ejemplo, si tiene uno en la espina dorsal, puede afectar a las extremidades.

Además, el perro puede sufrir parálisis por una lesión en el cuello o en la médula espinal. Generalmente, este tipo de lesiones son producto de un golpe fuerte o de un accidente. En estos casos, la parálisis suele ser permanente.

En muchas ocasiones el perro no desea moverse porque tiene dolor. Es común encontrarnos casos de lesiones de ligamentos o artrosis donde el perro evita utilizar la extremidad afectada. No hablaríamos de una parálisis en sí pero debemos conocer estos casos ya que son mas frecuentes. Normalmente veremos que el animal se queja si manipulamos la zona afectada. En estos casos el veterinario nos podría recomendar la utilización de una ortesis.

En otro orden de cosas, la parálisis en perros puede también ser psicológica, como producto de un shock. En estos casos, dado que no hay lesiones en la médula, la parálisis será temporal. La puede causar también la ingesta de alimentos en mal estado, contaminados con toxina botulímica. Incluso puede ocasionarla la picadura de algún insecto, puesto que hay animales que con una picadura pueden ocasionar parálisis en perros. Es el caso de algunas familias de garrapata.

Síntomas y tratamiento de la parálisis en perros

Además de imposibilidad de caminar, la parálisis en perros puede tener otros síntomas. Por ejemplo, las dificultades para levantarse. También puede ser un indicador que el animal no pueda orinar, o que tenga problemas para poder controlar la orina. En este último caso, esta goteará constantemente. Esto también puede sucederle al animal a la hora de defecar. Además, también puede caminar con dolor o como si estuviese mareado.

En estos casos, lo más recomendable es llevar al animal al veterinario para que lo examine y decida la mejor forma de ayudarle. En caso de que sufra incontinencia aparte de parálisis, habrá que mantenerlo lo más limpio posible. Así se evitará que el animal tenga infecciones (y olores no deseables). En estos casos se pueden utilizar pañales especiales para perros y abrigos protectores.

Por otra parte, hay que procurar que descanse de la manera más cómoda posible. Para ello es recomendable utilizar una cama ortopédica para perros. Además de proporcionarles un mejor descanso, estas camas están diseñadas para repartir el peso del animal, evitar puntos de presión y úlceras en la piel debido a un uso prolongado.

En cualquier caso, tener una parálisis no es en la actualidad un obstáculo para que los perros sigan moviéndose y disfrutando. Existen sillas de ruedas adaptadas a ellos, con las que, si cuentan con movilidad en las patas delanteras, pueden seguir caminando y moviéndose como si les funcionasen bien las cuatro patas.

Equipo redactor de Ortocanis

Cómo actuar ante una fractura de perro

Un atropello o una caída son las causas principales de las roturas de huesos en los perros. También la edad o el estado físico del perro afectarán en mayor o menor medida a la gravedad de la situación. Puesto que algún día podríamos vernos en esta situación, vamos a conocer cómo debemos actuar ante una fractura en un perro.

Qué son las fracturas de hueso

Una fractura es una rotura parcial o total de un hueso. En función de la gravedad y del tipo de fractura, podrá ser visible o no. Así, algunas pueden romper la piel y asomar hacia el exterior, mientras que en otras ocasiones el desplazamiento del hueso queda en el interior de la piel.

Saber actuar ante una fractura es vital, ya que aunque tienen tratamiento, si no actuamos con rapidez podemos poner en peligro la vida del animal. Algunos factores que van a influir en el desencadenante o en la evolución son la edad del perro, el peso, su estilo de vida o las posibles patologías que pueda padecer.

Cómo actuar ante una fractura de perro

La importancia de saber actuar ante una fractura

Como decimos, a veces un accidente no tiene por qué tener mayor repercusión que el daño localizado en sí. Pero para que la gravedad no trascienda, es necesario conocer cómo actuar ante una fractura en un perro.

Si has tenido la suerte de no verte en esta situación pero quieres aprender para no correr riesgos, o si te ha sucedido y no has sabido reaccionar, vamos a conocer los pasos que debemos llevar a cabo para socorrer a un animal herido.

Pide auxilio lo antes posible

Tanto si tenemos conocimientos de primeros auxilios como si no, debemos llamar a un veterinario lo antes posible. Si disponemos de vehículo, es importante trasladarlo con la mayor brevedad posible. En el caso de que no dispongamos de uno, podemos consultar directamente con nuestro veterinario.

Algunas clínicas veterinarios tienen a disposición un servicio de ambulancia para la recogida de animales heridos. Hay que recordar que de igual modo que sucede con las fracturas no visibles, pueden existir otros traumatismos que no llegamos a percibir. Saber actuar ante una fractura o un accidente es fundamental para salvarles la vida.

Inmoviliza la zona

Si se trata de una fractura visible y tenemos conocimientos de primeros auxilios, podemos proceder a inmovilizar la zona. Un periódico o una revista pueden sernos de utilidad. Basta con atarlos o sujetarlos con una venda alrededor de la extremidad fracturada.

Sin embargo, antes de apresurarnos a actuar ante una fractura, debemos preguntarnos si realmente sabemos hacerlo. Si no estamos en posesión de unos conocimientos mínimos sobre el entablillado de una extremidad, es mejor esperar a recibir asistencia. Además de empeorar la situación si hay articulaciones implicadas, podemos causarle dolor al animal.

Modifica su postura si está inconsciente

A veces el animal puede quedar inconsciente, y actuar ante una fractura en estos casos cobra mayor importancia. A la hora de trasladarlo debemos levantarle la cabeza y evitar comprimir o doblar su cuello. Los riesgos mayores que pueden presentarse son asfixia al tragarse la lengua o daños cervicales.

Nuestro veterinario se encargará posteriormente de inmovilizar la zona correctamente o de practicar una cirugía si fuese necesario. Para su recuperación, será necesario utilizar férulas u otros accesorios que protejan la zona.

Consulta los artículos que tenemos disponibles en nuestra tienda y ayúdale a mejorar con rapidez. Cuidarle con cariño y paciencia es tan importante como saber actuar ante una fractura.

Las patas de los perros son una de las zonas más vulnerables de los perros. Por un lado, están en contacto directo con el suelo y pueden sufrir heridas. También están expuestos a golpes o a pisar mal. Y por supuesto, pueden sufrir un problema en las patas, o lesiones por torceduras, malas pisadas, etc. O simplemente, por efecto de la edad.

Por lo tanto, conviene revisar cada cierto tiempo sus extremidades cuidadosamente. También hay que estar atentos ante cualquier cambio de comportamiento. Si, por ejemplo, un perro que es muy activo de repente se vuelve sedentario, o si cambia otros comportamientos, es necesario averiguar el porqué. Para ello, aparte de descartar otras patologías, es necesario revisar sus patas.

Cómo detectar una enfermedad o problema en las patas del perro

Cómo detectar un problema en las patas de un perro

A veces, si un perro tiene un problema en las patas es bastante evidente. De repente empiezan a cojear, o no quieren andar. O les da por lamerse insistentemente una pata. O por dar la sensación de que se la muerden. Entonces, está claro que algo les sucede.

Pero a veces, lo que les sucede no es tan evidente. Pueden estar molestos, pero no quedar claro dónde puede estar el problema. En ese caso, cuando el perro está cómodo, se puede realizar una inspección con cuidado de sus patas. En estos casos, hay que tener cuidado al hacerlo, para no hacerle daño.

Cómo examinar las patas de un perro

Para revisar las patas de un perro en busca de problemas o lesiones, lo más recomendable es comenzar por sus almohadillas. Debido a que están en contacto con el suelo, son algunas de las partes más susceptibles de tener problemas. Al andar, se le puede clavar algo al perro en ellas. O hacerse una herida pequeña, que a simple vista no se aprecia, pero que pueda derivar más adelante en un problema en las patas más serio. También puede tener las almohadillas agrietadas, o un quiste.

Tras revisar las almohadillas y la zona que las rodea, si no se aprecia ningún problema en ellas, hay que revisar las patas. Para ello, es necesario palpar con cuidado cada una de ellas. Se esta manera se podrán apreciar bultos extraños. También golpes que le puedan causar dolor. Si es así, el animal reaccionará cuando lo sienta, e intentará retirar la pata. De ahí lo de revisárselas con cuidado. Para evitar causarle más dolor.

Qué hacer cuando hay un problema en las patas

Siempre que se detecte que un perro tiene un problema en las patas hay que acudir al veterinario. Aunque sea una herida, porque si no cura bien o se infecta, puede degenerar en un problema mayor. Por lo tanto, es aconsejable consultar con un especialista. Y hacerlo, además, sin perder tiempo. Si esperas para acudir con el perro a una consulta, el problema puede agravarse.

El veterinario examinará al animal y decidirá el tratamiento más adecuado en cada caso. Desde una cura de una herida hasta una pequeña cirugía. También podrá indicar si es necesario proteger algún área de las patas afectadas. Por ejemplo, con un soporte para carpo. O, tras una cirugía, con una férula ortopédica. En cualquier caso, siempre deberás seguir las pautas que te indique el especialista.