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El moquillo en los perros y su tratamiento

El moquillo en los perros es una enfermedad de tipo vírico de gravedad. Si bien la sintomatología es variada, una de las señales más claras es la debilidad en las patas traseras. En caso de contagio, debemos actuar con rapidez, ya que puede ser letal. Te contamos cuál es su tratamiento.

Qué es el moquillo en los perros y cómo se contagia

El virus RNA, perteneciente a la familia de los Paramyxoviridae, es el causante de una de las enfermedades más contagiosas y de mayor peligro. Más conocida como moquillo en los perros, se contraer por contacto directo con uno que esté infectado. Los síntomas no aparecen de manera inmediata ya que previamente hay un período de incubación entre 14 y 18 días.

No todas las cepas del moquillo en los perros tienen la misma virulencia. Por lo tanto, cada cuadro clínico tiene su propia gravedad y evolución. La réplica se produce en el tejido linfoide, y causa así la inmunodepresión en el animal. A partir de ahí va avanzando e infecta al sistema nervioso central. Al llegar a este punto es cuando podemos observar la debilidad en las patas traseras.

El moquillo en los perros afecta principalmente a los cachorros entre los 3 y los 6 meses, al tener su sistema inmune más débil. No obstante, también pueden contagiarse perros de una edad más avanzada.

Sintomatología del moquillo en los perros

Los síntomas iniciales del moquillo en los perros son muy variados, e incluyen la rinitis, las descargas mocopurulentas, la tos, la conjuntivitis, vómitos o diarrea, fiebre, deshidratación, anorexia o adelgazamiento y neumonía (debido a infecciones secundarias por bacterias), entre otros.

Cuando la enfermedad alcanza el sistema nervioso central aparecen otro tipo de síntomas. Estos son la encefalitis, que es la responsable de la debilidad en las piernas, temblores y diversas parálisis, así como convulsiones y ceguera.

La encefalitis, cuando afecta a los perros adultos, puede darse de dos maneras diferentes. En primer lugar, como encefalitis multifocal, cuya característica principal es la incoordinación, la cabeza ladeada, la parálisis facial y los temblores, así como la mencionada debilidad en las patas traseras. Este tipo de moquillo en perros aparece entre los 4 y los 8 años, y evoluciona hacia una parálisis, aunque pueden llegar a recuperarse.

En segundo lugar, cuando se trata de perros de edad avanzada, es decir, mayores de 6, aparece un déficit visual, así como depresión mental, modificaciones de la personalidad, torneo y también incapacidad para sostener la cabeza. La recuperación es compleja en estos casos.

El moquillo en los perros y su tratamiento

Tratamiento del moquillo en los perros

No existe actualmente ningún tratamiento específico para el moquillo en los perros. Aunque sí existe una manera de prevenir el contagio y que es a través de la vacunación. En el caso de que se produzca un contagio, es imprescindible el aislamiento para evitar propagar la enfermedad.

Para las infecciones secundarias se administrarán antibióticos, y para la sintomatología específica del moquillo en los perros, los antiinflamatorios y los antipiréticos. Existen también medicamentos para las convulsiones. Además de todo ello, nos aseguraremos de que el animal come y bebe para no deshidratarse.

En lo que respecta a la calidad de vida del animal, podemos ayudarle con la movilidad utilizando arneses específicos, así como sillas de ruedas llegado el caso. Si necesitas asesoramiento para elegir los adecuados, puedes ponerte en contacto con nosotros.

Cómo cuidar la piel de un perro discapacitado

La piel nos sirve de protección frente a agresiones externas, tanto a los humanos como al resto de animales. Cuando se trata de un perro cuya movilidad es reducida, esta tiende a sufrir más debido al roce continuo en determinadas zonas de su cuerpo. Para evitar que esta se dañe, vamos a conocer cómo podemos cuidar la piel de un perro discapacitado.

Cómo cuidar la piel de un perro discapacitado

Por qué se irrita la piel

Tanto si hablamos de perros con discapacidad como de uno que no lo es, la piel no solo les sirve para proteger su estructura interna, sino que también es el medio que tienen para relacionarse con aquello que les rodea.

Cuando pasamos mucho tiempo en una misma posición o hay algo que con regularidad nos roza en una zona concreta de la piel, pueden aparecer úlceras e irritación. Si no cuidamos la piel, estas heridas pueden agravarse, hasta el punto de dejar el hueso al descubierto e infectarse.

Para evitar que esto suceda, debemos aprender a cuidar la piel de un perro discapacitado. Se trata simplemente de aumentar las precauciones y prestarle atención a esta delicada parte del cuerpo. Aunque es resistente, también necesita protección.

Cómo podemos cuidar la piel de un perro discapacitado

Lo primero que debemos hacer para cuidar la piel de un perro discapacitado es protegerla. Este punto consiste en buscar aquellos elementos que no provoquen heridas en su cuerpo. En concreto, en aquellas partes que son más susceptibles de padecer heridas o ulceraciones, como son las caderas, los codos o los tobillos.

Los arnés que utilicemos deben llevar protecciones en su interior, de forma que la parte que quede en contacto con la piel sea acolchada y suave. En nuestra galería podéis ver cómo son estos tipos de arnés. En el caso de que ya exista una herida, debemos protegerla bien para evitar que alguna parte de ellos la roce.

Llevar las heridas abiertas es también un riesgo por otros motivos. Las moscas u otros insectos pueden depositar larvas, haciendo que la herida se infecte. En función de la discapacidad del perro, tendrá más problemas para ahuyentarlas. Si utilizamos pañales, debemos retirarlos el salir a la calle, así las heridas podrán respirar.

En segundo lugar, para cuidar la piel de un perro discapacitado debemos modificar su postura con regularidad. Las partes que más sobresalen ,y que ya mencionamos anteriormente, son más susceptibles de padecer heridas, por lo que debemos verificarlas con frecuencia. Además de utilizar cremas que ayuden a cicatrizar, podemos mover las extremidades del animal como parte de la fisioterapia en casa.

Por último, para cuidar la piel de un perro discapacitado debemos tener cuidado con el arrastre. Las patas sin movilidad siempre estarán apoyadas contra el suelo, y al desplazarse podrá causarles heridas. Además de utilizar abrigos protectores, podemos adquirir sillas de ruedas que le ayuden a desplazarse.

Cuidar la piel de un perro discapacitado no tiene por qué ser una tarea complicada. De igual modo en que hidratamos nuestra piel y evitamos dañarla, habrá que hacer con nuestro pequeño amigo. Y si tienes dudas, puedes contactarnos y te ayudaremos en lo que podamos.

La parálisis en perros, que hace que el animal no pueda mover las patas traseras, las delanteras, o las cuatro, tiene diversos orígenes. La puede causar un traumatismo, pero también una enfermedad. También puede ser gradual o repentina, ser irreversible u ofrecer posibilidades de mejora o curación.

Silla de ruedas para perro Ortocanis

Silla de ruedas para perro Ortocanis

En cualquier caso, será necesario proporcionar al animal todos los cuidados necesarios para facilitar su recuperación. Para ello resulta fundamental conocer la causa de la parálisis para aplicar el tratamiento más adecuado. No sólo podríamos paliar sus síntomas, sino revertirlos en determinados casos, y de no ser posible, proporcionarle la mayor calidad de vida posible.

Principales causas de la parálisis en perros

Fundamentalmente, la parálisis en perros la provoca o bien un traumatismo o una enfermedad. Esta puede ser congénita o infecciosa. Entre las enfermedades congénitas que provocan parálisis en los perros, sobre todo en las extremidades posteriores, está una patología degenerativa de los discos intervertebrales. Los perros que la padecen, normalmente producto de la edad, van perdiendo movilidad, dado que la membrana que rodea a su médula espinal se va descomponiendo progresivamente.

En cuanto a las enfermedades infecciosas que provocan parálisis, hay dos que resultan especialmente peligrosas. Son la rabia y el moquillo. Por otro lado, puede que el animal que experimenta una parálisis tenga un tumor en alguna parte de su cuerpo que le afecte a la movilidad. Por ejemplo, si tiene uno en la espina dorsal, puede afectar a las extremidades.

Además, el perro puede sufrir parálisis por una lesión en el cuello o en la médula espinal. Generalmente, este tipo de lesiones son producto de un golpe fuerte o de un accidente. En estos casos, la parálisis suele ser permanente.

En muchas ocasiones el perro no desea moverse porque tiene dolor. Es común encontrarnos casos de lesiones de ligamentos o artrosis donde el perro evita utilizar la extremidad afectada. No hablaríamos de una parálisis en sí pero debemos conocer estos casos ya que son mas frecuentes. Normalmente veremos que el animal se queja si manipulamos la zona afectada. En estos casos el veterinario nos podría recomendar la utilización de una ortesis.

En otro orden de cosas, la parálisis en perros puede también ser psicológica, como producto de un shock. En estos casos, dado que no hay lesiones en la médula, la parálisis será temporal. La puede causar también la ingesta de alimentos en mal estado, contaminados con toxina botulímica. Incluso puede ocasionarla la picadura de algún insecto, puesto que hay animales que con una picadura pueden ocasionar parálisis en perros. Es el caso de algunas familias de garrapata.

Síntomas y tratamiento de la parálisis en perros

Además de imposibilidad de caminar, la parálisis en perros puede tener otros síntomas. Por ejemplo, las dificultades para levantarse. También puede ser un indicador que el animal no pueda orinar, o que tenga problemas para poder controlar la orina. En este último caso, esta goteará constantemente. Esto también puede sucederle al animal a la hora de defecar. Además, también puede caminar con dolor o como si estuviese mareado.

En estos casos, lo más recomendable es llevar al animal al veterinario para que lo examine y decida la mejor forma de ayudarle. En caso de que sufra incontinencia aparte de parálisis, habrá que mantenerlo lo más limpio posible. Así se evitará que el animal tenga infecciones (y olores no deseables). En estos casos se pueden utilizar pañales especiales para perros y abrigos protectores.

Por otra parte, hay que procurar que descanse de la manera más cómoda posible. Para ello es recomendable utilizar una cama ortopédica para perros. Además de proporcionarles un mejor descanso, estas camas están diseñadas para repartir el peso del animal, evitar puntos de presión y úlceras en la piel debido a un uso prolongado.

En cualquier caso, tener una parálisis no es en la actualidad un obstáculo para que los perros sigan moviéndose y disfrutando. Existen sillas de ruedas adaptadas a ellos, con las que, si cuentan con movilidad en las patas delanteras, pueden seguir caminando y moviéndose como si les funcionasen bien las cuatro patas.

Preguntas Frecuentes

Mi perro cojea de una pata, pero no le duele

Aunque tu perro no muestre signos de dolor, la cojera indica que algo no está bien. La cojera puede ser resultado de una lesión, una infección, una inflamación o incluso problemas articulares como la artritis. A veces, los perros ocultan su dolor debido a su instinto, así que es importante llevarlo al veterinario para un examen completo. El tratamiento variará según la causa, pero el descanso es generalmente recomendado en los primeros días.

Por qué mi perro no puede caminar con las patas traseras

La incapacidad para caminar con las patas traseras puede ser un signo de una condición grave como una enfermedad degenerativa del disco, problemas neurológicos, lesiones en la columna vertebral, o incluso una enfermedad vascular. Este síntoma requiere atención veterinaria inmediata para diagnosticar la causa subyacente y comenzar el tratamiento adecuado, que puede incluir medicamentos, cirugía, o terapia física.

Mi perro cojea de una pata delantera

La cojera en una pata delantera puede ser causada por varias razones, incluyendo lesiones (como esguinces o fracturas), infecciones, inflamación de las articulaciones, o problemas en las almohadillas de las patas. Es importante observar cualquier otro síntoma como hinchazón, enrojecimiento, o sensibilidad al tacto, y consultar a un veterinario para un diagnóstico y tratamiento adecuados. El reposo y evitar el esfuerzo físico son recomendaciones comunes hasta la consulta veterinaria.

Parálisis en perros por intoxicación

La parálisis causada por intoxicación en perros puede ocurrir debido a la ingestión de sustancias tóxicas como plantas venenosas, alimentos peligrosos (como chocolate o xilitol), o productos químicos. Este es un caso de emergencia que requiere atención veterinaria inmediata. El tratamiento depende de la toxina involucrada y puede incluir inducir el vómito, administrar antídotos, o brindar soporte vital hasta que la sustancia tóxica haya sido eliminada del cuerpo.

Tratamiento para perros con parálisis en las patas traseras

El tratamiento para la parálisis de las patas traseras depende de la causa subyacente. Las opciones pueden incluir cirugía, especialmente si hay una hernia de disco o una lesión en la columna vertebral; medicamentos para aliviar el dolor y la inflamación; y terapia física para ayudar a recuperar la movilidad. También se pueden recomendar ayudas para la movilidad, como sillas de ruedas para perros, para mejorar la calidad de vida del animal.

Mi perro tiene debilidad en las patas traseras y tiembla

La debilidad y el temblor en las patas traseras pueden ser síntomas de diversas condiciones, incluyendo problemas neurológicos, degeneración muscular, o incluso exposición al frío. Es crucial observar si estos síntomas están acompañados de otros cambios en el comportamiento o en la salud general del perro. Un veterinario puede realizar exámenes para identificar la causa y sugerir el tratamiento más adecuado, que puede variar desde medicamentos hasta terapia de rehabilitación.

Mi perro camina y se va de lado

Si tu perro camina inclinándose hacia un lado, esto puede ser indicativo de problemas de equilibrio, problemas neurológicos, o incluso dolor en alguna parte de su cuerpo que le impide caminar normalmente. Observar otros síntomas como inclinación de la cabeza, dificultad para levantarse, o falta de coordinación puede ayudar al diagnóstico. Es fundamental una evaluación veterinaria para determinar la causa y el tratamiento adecuado, que puede incluir desde medicamentos hasta ejercicios específicos de rehabilitación.

Recuerda, estos son puntos de partida informativos y nunca sustitutos de la consulta veterinaria. Cada caso es único, y solo un profesional puede ofrecer el diagnóstico y tratamiento

 

Equipo redactor de Ortocanis

La miositis en perros es una de las enfermedades caninas que más afecta a su calidad de vida. No sólo porque puede afectar a su capacidad de moverse y realizar su actividad diaria habitual. También porque se trata de una patología muy dolorosa que les limita mucho. Se trata de una inflamación de uno o varios músculos que puede  afectar a diferentes partes del cuerpo. Su origen puede ser múltiple, y puede deberse tanto a heridas y roturas musculares como a un sobreesfuerzo. Pero también a los efectos de la edad.

Sobre todo afecta a animales domésticos de pelo corto, como diversas razas de perro. Se puede dar a cualquier edad, aunque aparece con más frecuencia en perros adultos y de más edad. Hay tres tipos: eosinofílica, reumática y purulenta.

Miositis en perros: principales causas, síntomas y tratamiento

Causas y síntomas de la miositis en perros

La miositis en perros puede deberse a varios motivos. Entre ellas, a una rotura muscular o a un hematoma, tanto producto de un golpe o una caída como de una actividad física excesiva o un salto desde una altura elevada. Pero también puede aparecer tras soportar una carga excesiva sin que el animal esté preparado para ello.

A veces también se da como consecuencia de la hipotermia que puede sufrir un perro cuando se encuentra en un entorno en el que hace un frío excesivo y sin estar preparado para ello. Entonces, los músculos tienen problemas para moverse, puesto que el frío los paraliza, y aparece la inflamación.

Cuando aparece en un perro mayor, se trata simplemente de los efectos de la edad, que les producen dolores y achaques varios. O bien por parásitos que anidan en los músculos y otras zonas móviles del organismo del animal, y ocasionan desplazamientos y erosiones.

Evidentemente, uno de los principales síntomas de que un perro tiene miositis, además de la dificultad de desplazamiento si afecta a las patas o a la zona de las articulaciones y la columna, es el dolor. Los perros afectados tendrán tanto dolor que generalmente no querrán moverse (o no podrán hacerlo), y gemirán de dolor. También rechazarán que se toque la zona afectada, e incluso las caricias, aunque sean suaves.

El perro puede encontrarse mejor a primera hora de la mañana después de dormir, pero ya aparecerá cansado. Y el dolor irá aumentando a medida que pase el día. Es especialmente indicativo de la presencia de miositis el dolor en la zona de la pelvis o del hombro, dos de los puntos en los que primero se manifiesta esta dolencia.

Además, la miositis presenta otros síntomas adicionales. Entre ellos, las dificultades para posar una pata o varias, la posición curvada de la espalda del perro, etc. Todo unido a una tensión evidente en la zona del cuello, producto de los dolores y las dificultades para moverse, y a la hinchazón de la zona afectada. También puede aumentar la temperatura corporal, y aparecer sangre en la orina. Y como consecuencia de todo esto, llegan el decaimiento y la pérdida de apetito.

Tratamiento de la miositis en perros

Cuando la miositis se detecta pronto, y se trata de una forma leve, bastará llevar al animal al veterinario para que le ponga un tratamiento adecuado tras dar con la causa de la enfermedad. Por lo general, estará completamente restablecido en un par de semanas. Pero cuando se trata de una miositis grave o se aplaza su tratamiento, puede tardar más en curarse, y le pueden quedar secuelas.

Entre estas secuelas está el acortamiento de los músculos afectados, la atrofia muscular y la paralización de una o varias extremidades. En estos casos, además de un tratamiento para eliminar el dolor y tratar de reparar en la medida de lo posible el daño, el perro puede necesitar rehabilitación y diversos apoyos para poder desplazarse. Estos van desde un protector para las extremidades afectadas hasta una silla de ruedas adaptada para casos más graves que impliquen la parálisis de las patas traseras.

Cómo cuidar de un perro discapacitado

Debido a los grandes avances veterinarios, hoy en día podemos encontrar diversas soluciones para los problemas de movilidad de los animales. Tanto si nuestro amigo ha sufrido una enfermedad como si consideramos adoptar, es posible cuidar de un perro discapacitado para que disfrute de una vida feliz.

Cuáles son las causas de la pérdida de la movilidad

Aunque hasta hace no demasiado tiempo no se valoraba la opción de cuidar de un perro discapacitado, en la actualidad se les da una oportunidad. Gracias al trabajo de quienes luchan por sus vidas, en el mercado podemos encontrar diferentes opciones para ayudarles a mejorar su calidad de vida.

Pero antes de pasar a las soluciones disponibles para cuidar de un perro discapacitado, vamos a ver las causas. En algunas ocasiones, la movilidad puede recuperarse progresivamente, pero en otras, la parálisis será definitiva.

  • Enfermedades o procesos degenerativos: algunas patologías como la artrosis canina de tipo severo, la displasia, las hernias o la mielopatía degenerativa, entre otras, afectan a las capacidades físicas de los perros.

  • Intervenciones: una intervención quirúrgica, una fractura o algunos accidentes reducen temporalmente la movilidad del animal. Será temporal o definitiva en función de la gravedad y los daños.

  • Parálisis: nacer con un defecto o sufrir una amputación ocasiona una parálisis permanente en el animal.

  • Problemas neurológicos: este tipo de problemas, así como los de columna y los traumas, suelen aparecer con la edad o el sobrepeso. La solución varía según la causa.

Así, podemos distinguir pues entre las parálisis permanentes y las temporales. Dependiendo de las causas, el tratamiento y las opciones para cuidar de un perro discapacitado cambiarán. Existen en el mercado diferentes sillas y arneses para ayudarles. Y también es conveniente utilizar la fisioterapia para acelerar la rehabilitación cuando esta sea posible.

Cómo cuidar de un perro discapacitado

Elementos para cuidar de un perro discapacitado

Cuidar de un perro discapacitado es ahora bastante sencillo dadas las opciones que tenemos a nuestro alcance. Aunque en el mercado hay diferentes modelos de sillas de ruedas y arneses, hay quienes prefieren construirlos ellos mismos.

Sillas de ruedas

Las sillas de ruedas para cuidar de un perro discapacitado suelen estar hechas en procesos industriales. Sin embargo, también existen modelos fabricados artesanalmente. En la actualidad, encontramos modelos hechos en 3D, que están adaptados a las medidas de nuestro amigo.

Asimismo, las sillas vienen adaptadas también para la falta de movilidad en las patas anteriores (poco comunes) y las posteriores. Y las hay con ruedas para la rehabilitación e integrales, si la movilidad es reducida.

Arneses

Los arneses también son utilizados para cuidar de un perro discapacitado. Están indicados para la pérdida de movilidad, para los paralíticos o cuando existe alguna discapacidad. Gracias a su diseño nos permiten soportar el peso de las patas traseras, delanteras o ambas.

Para una mayor comodidad al cuidar de un perro discapacitado, también hay variantes con sujeción en el viente. La gama de tipos de arneses es muy amplia y tendremos que buscar la que mejor se adapte.

En Ortocanis puedes encontrar distintos modelos que se adaptan a las diferentes patologías del perro. Si tienes dudas, puedes contactarnos y te ayudaremos a elegir el adecuado. También puedes leer la experiencia de otros compradores. Cuidar de un perro discapacitado es darle una oportunidad a la vida.

Hernia discal en perros: consejos para ayudar a tu mascota

La hernia discal en perros es una enfermedad dolorosa. Muchos dueños quieren ayudar a sus mascotas, pero no saben cómo. ¿Es este tu caso? Sigue leyendo y descubre cómo ayudar a tu perro con su hernia discal.

Si tienes un perro con muchos años de vida o de ciertas razas específicas (como los beagles o los caniches), tu mascota puede haber sufrido una hernia discal en perros o está en riesgo de padecerla. Esta enfermedad es dolorosa y puede provocar problemas en la movilidad, parálisis en ciertas zonas de su cuerpo, descontrol de la vejiga…

Muchos dueños de perros sufren al ver a sus mejores amigos en esa posición, pero no saben cómo ayudarlos. En este artículo queremos darte algunos consejos para que hagas que la recuperación de la hernia discal en perros sea más llevadera.

Hernia discal en perros: consejos para ayudar a tu mascota

Hernia discal en perros: consejos para ayudar a tu perro

1. En caso de duda, lleva a tu mascota al veterinario

La hernia en perros puede producirse por varios motivos. Algunas veces son hernias discales degenerativas producidas por la edad. Y algunos perros tienen una tendencia genética a contraerlas. Pero a veces se producen por la actividad. Un salto o una mala caída pueden provocar una hernia discal en perros. Si notas cualquier tipo de cojeo o dolor en tu perro, llévalo al veterinario. Manifiéstale tus dudas y pídele que le haga un chequeo completo al perro. La prevención puede evitarle a tu perro una rehabilitación molesta y dolorosa e incluso una intervención quirúrgica.

2. Seguir el programa que le receten a tu perro

La hernia discal en perros lleva incorporada una rehabilitación que incluye ejercicios y medicación. Esto puede suponerte a ti como dueño de un perro una molestia, pero recuerda. Tu perro es un amigo fiel y se merece lo mejor. Sigue al dedillo las pautas que te recete el veterinario y verás cómo mejora su estado de salud. Algunos ejercicios que puedes hacer son los paseos en cinta de correr, estimulación, aplicación de calor en la zona afectada mediante una lámpara infrarroja… El veterinario es el experto, por lo que deberías consultarle cualquier duda sobre el tratamiento que pueda surgirte.

3. Complementa el tratamiento con métodos alternativos

Una advertencia: un tratamiento alternativo es un complemento a la terapia que mande el veterinario. En ningún caso sustituyas la medicación o los ejercicios de rehabilitación por una terapia alternativa.

Sin embargo, se ha demostrado que ciertas técnicas ayudan a aliviar a las mascotas durante su recuperación de una hernia discal en perros. La fisioterapia animal o la electroterapia pueden ayudar a acelerar los efectos de la terapia veterinaria y a hacerla menos desagradable para tu perro.

4. Adquiere equipamiento especializado

Algunos complementos, como las sillas de ruedas para perros, abrigos térmicos, los comederos especiales o rampas para ayudarle a subir al sofá o al coche pueden hacer más fácil la rehabilitación de la hernia discal en perros.

Los perros son criaturas fieles que están a nuestro lado cuando más lo necesitamos. Dale el mismo trato. Ayúdale cuando se enfrente a los dolores de la hernia discal en perros y verás como vuelve la alegría de tu mascota al hogar.